lunes, 31 de julio de 2017

Experto sugiere que Gonzalo Guerrero, “padre del mestizaje mexicano”, podría haber sido judío

Gonzalo Guerrero, el “Padre del Mestizaje Mexicano” es un personaje muy importante en la historia de la Conquista de México. A causa de su deserción de las filas españolas, fue conocido como “El Renegado”, ya que decidió cambiar de lado y luchó junto al pueblo maya.



El investigador mexicano Luis Barjau sugiere una posibildad que volvería aún más interesante la vida de este enigmático personaje: ¿acaso era judío?

Según el investigador, la razón por la cual Gonzalo Guerrero abandonó la religión católica, abrazando la cultura y costumbres  mayas, y en especial la rapidez y la facilidad con que lo hace es, quizá, porque originalmente no era de religión católica, sino judío.

Una de las pistas que apuntan a esta idea es su apellido, ya que era conocido, además de Gonzalo Marinero, como Gonzalo de Aroca (o bien Gonzalo de Aroza).

De ser cierta esta hipótesis, los tres hijos que tuvo con la hija de Na Chan Can, cacique de Chetumal, considerados los primeros mestizos mexicanos, habrían sido de ascendencia hebrea.

Se sabe que nació en Palos, España, y que fue contemporáneo de Vicente Yáñez Pinzón, capitán de la Carabela La Niña. Fue el primer español en asentarse y adoptar las costumbres de los indígenas; luchó junto a los mayas hasta su muerte, en 1536.

El “Marinero” llegó a América en una expedición con destino a la población conocida como “La Española”, en Cuba; pero días después de zarpar de Darién, Panamá, la embarcación naufragó cerca de la Península de Yucatán: 18 de los 20 sobrevivientes del naufragio fueron sacrificados por los indios Cocomes del lugar.

Únicamente Gonzalo Guerrero y el fraile Jerónimo de Aguilar lograron escapar a este destino. Tras andar a salto de mata, al poco tiempo fueron tomados prisioneros por H’Kin Cutz, cacique de Xamancaan.

Pero mientras Jerónimo de Aguilar se mantuvo fiel a su cultura y religión, Guerrero se adaptó rápidamente hasta integrarse a la cultura maya; participó en enfrentamientos con las tribus enemigas y se destacó por su astucia y dotes militares. Aprovechando el entrenamiento y la experiencia europeas, disciplinó a los indígenas, los adiestró en el manejo de las armas y la construcción de fuertes, trincheras y baluartes.

Cuando Hernán Cortés llegó a las costas de Cozumel en 1519, el fraile Jerónimo Aguilar fue liberado y sirvió a Cortés como intérprete, pero Gonzalo Guerrero se negó a ser liberado y combatió al lado de los mayas contra las tropas españolas.

Entre otras proezas, dirigió con éxito las campañas en contra de Francisco de Montejo, padre e hijo, en 1527 y 1535, respectivamente, con lo que frustró los planes de conquista y pacificación de Yucatán.

Al enfrentarse a la disyuntiva de volver al lado de los españoles, esto fue lo que respondió:

Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos. Tiénenme por cacique y capitán, cuando hay guerras, la cara tengo labrada, y horadadas las orejas; ¿qéé dirán de mí esos españoles, si me ven ir de este modo? Idos vos con Dios, que ya veis que estos mis “hijicos”, mirad cuán bonitos son, y dadme por vida vuestra de esas cuentas verdes que traéis, para darles, y diré, que mis hermanos me las envían de mi tierra”.

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Fuente: enlacejudio.com

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