viernes, 20 de febrero de 2015

Un estudio genético descifra el origen de los linajes de apellidos catalanes

Bandera de Cataluña
La investigación ha determinado que los apellidos más frecuentes (como Ferrer, Soler, Vidal o Serra) lo son porque se fundaron independientemente muchas veces 

No todas las personas que se apellidan Serra provienen de un antepasado común, ni todos los Vidal proceden del mismo linaje, según un estudio del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de la Universidad Pompeu Fabra, que ha descifrado el origen genético que se esconde tras los 50 apellidos catalanes más comunes.

Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva, un centro mixto UPF-CSIC, acaban de publicar los resultados de su trabajo en la revista European Journal of Human Genetics, donde destacan que, en cada generación, una media del 2% de los hombres recibe el cromosoma Y de una persona que no lleva su apellido.

Los autores de la investigación han sido Neus Solé Morata, Jaume Bertranpetit, David Comas y Francesc Calafell, biólogos que, a partir de una muestra de saliva de 2.500 voluntarios con apellidos catalanes, han hecho un estudio genético del cromosoma Y, que es el responsable de los rasgos sexuales masculinos en el genoma humano.

La investigación pretendía responder a preguntas como: ¿por qué hay apellidos más frecuentes que otros?, ¿qué relación existe entre la raíz lingüística de un apellido y el origen de sus fundadores?, o ¿es posible predecir el apellido a partir del genoma de una persona?.

El estudio ha determinado que los apellidos más frecuentes (como Ferrer, Soler, Vidal o Serra) lo son porque se fundaron independientemente muchas veces, mientras que la mayoría de los portadores de apellidos más raros (como Balasch, Llach o Melis) son descendientes de uno o pocos antepasados.
Francesc Calafell ha explicado que "algunos aspectos como los casos de adopción, de falsa paternidad, de cambios de apellido o la herencia del apellido materno separan la transmisión del apellido de la transmisión del cromosoma Y". Este cromosoma Y sólo lo tienen los hombres y de una generación a otra se transmite por la línea masculina de padre a hijo.

El estudio ha revelado que, en cada generación, una media del 2% de los hombres recibe el cromosoma Y y el apellido de personas diferentes, bien sea por falsa paternidad o por adopción o transmisión del apellido de la madre.

"Desde la baja Edad Media, en Europa Occidental los apellidos tienen un comportamiento parecido. Es el apellido paterno el que se transmite, mientras que los apellidos de las mujeres casi siempre se pierden", ha recordado Calafell.

Como no todos los cromosomas Y son iguales, los biólogos evolutivos han utilizado diferentes tipos de variaciones y se han basado en estas diferencias para seguir el origen de los apellidos catalanes.
Han analizado un tipo de variación lenta que se encuentra en frecuencias diferentes en poblaciones diferentes y otras variaciones más rápidas que son prácticamente particulares de un individuo o una familia.

El estudio ha garantizado la confidencialidad de los voluntarios con un código personal para cada participante. A cambio, cada persona que ha colaborado en el proyecto ha podido conocer el origen de su cromosoma Y y, una vez finalizado el estudio, ha podido saber cuál ha sido la relación existente con los demás participantes, con respecto al origen geográfico de su linaje.

Entre los resultados figura que los 71 voluntarios apellidados Alemany proceden de 20 antepasados diferentes, que los 74 Armengol tienen su origen en 23 linajes distintos, o que los 25 Bonastre tienen doce orígenes diferentes.

Los 59 voluntarios apellidados Bosch han resultado pertenecer a 41 grupos de hombres diferentes descendientes de un antepasado común, mientras que los 28 hombres que se llaman Casajuana proceden de cinco linajes, aunque uno de ellos concentra al 60% de los voluntarios.
De los 31 apellidados Balasch, 23 proceden de un antepasado común, los 33 voluntarios Gasull son descendientes de 8 antepasados diferentes, y los 75 Grau vienen de 39 linajes distintos, mientras que los 26 Llach analizados tienen su origen en ocho linajes originarios de tierras gerundenses.

El estudio también ha analizado genéticamente a 54 voluntarios apellidados Mas, que también ha revelado una diversidad de orígenes con 36 linajes diferentes.

Los 74 Nadal provienen de 40 linajes, aunque uno concentra a los que son de origen mallorquín y alicantino y los 70 Pons, un apellido muy común en Menorca, resultaron pertenecer a 41 linajes, de las que cinco familias biológicas se ubican en la isla menorquina. Otros apellidos analizados son Reixach, Roig, Ricart, Ros, Sabater, Sala, Serra, Soler, Vidal o Vives.

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