miércoles, 2 de septiembre de 2015

Guevara

Descendiente del caballero Ladrón Vélez de Guevara, Señor de la Casa de Guevara, a quien el rey de Navarra, García Ramírez "el Restaurador", le dio el título de Conde entre las doce casas de ricohombres, que a imitación de los Doce Pares de Francia, fundó el mencionado rey en el año 1.135, siendo la primera la de este caballero.

Si nos atenemos a lo que dice el libro "de Becerro", viene a resultar que el linaje de los Guevara desciende de reyes y es de los más antiguos de Vizcaya, donde se encuentra su primitivo solar. Como siempre ocurre, los orígenes resultan distintos así los enjuicien unos u otros tratadistas. Por ejemplo, el escritor genealógico Barahona pretende que los Guevara descienden de los Duques de Bretaña. Según esa leyenda (que es la misma que refiere de que extraordinario modo vino al mundo el Monarca navarro Sancho Abarca), el fundador del linaje que comenzamos a estudiar fue el caballero Sancho Guillermo, Duque de Bretaña, de la Casa Real de Francia, que con algunas compañías de soldados, entró en Navarra hacia el año de 716, para luchar contra los moros, y al que muchos españoles quisieron proclamar rey por su condición de Príncipe, aunque no llegó a efectuarlo porque los navarros y aragoneses de las cercanías de los Pirineos, eligieron a García Ximénez. Sancho Guillermo sirvió a este Monarca, se distinguió por sus proezas y pasó a Álava, donde fundó el castillo de Guevara. Casó en Navarra con Urraca, de linaje real, y fueron padres de García de Guevara, esposo de Iñiga, hija de Fortún Garcés, de la que tuvo a Iñigo de Guevara, que contrajo matrimonio con Estefanía, hija de los Señores de Vizcaya, naciendo de esta unión Noño de Guevara, que casó con Teresa, de la Casa Real de Navarra, y procrearon a Sancho de Guevara, que floreció en los tiempos de García Iñiguez, séptimo Rey navarro, y casó con Nuña, de la casa de los Señores de Vizcaya. Noticioso ese último Sancho de Guevara de la muerte del rey D. García de Iñiguez y de su mujer Urraca en la batalla de Aibar o Baldillan el año 885, organizó un ataque contra los moros con la gente que pudo recoger y les presentó combate, derrotándolos. Marchó entonces al sitio donde los reyes habían perecido, y al recoger los cuerpos de los monarcas observó, que una lanza había abierto una herida en el vientre de la Reina, que hallándose embarazada, por la que asomaba el brazo de una criatura. Con su daga ensancho más la herida y logró sacar vivo del claustro materno a un niño al que llevó consigo y dio su nombre y cuidó ocultamente en las montañas hasta que tuvo la edad de siete años (según otros, la de diecisiete) en que lo presentó, contando lo sucedido, a las Cortes de Sangüeza, reunidas para elegir rey. Sancho de Guevara, a fin de dar a las Cortes pruebas de la verdad de su relato, presentó al joven Príncipe con el traje pastoril con el que se había criado en la sierra, y los caballeros a quienes constaba la incertidumbre de lo que decía, por haber presenciado como D. Sancho, salvó la vida a aquel joven, dieron testimonio de ello bajo juramento, lo que decidió a las Cortes a proclamar Rey de Navarra al inesperado muchacho, con el nombre de Sancho, que ya le había dado su salvador, y el sobrenombre de Abarca, por las abarcas que calzaba al serle presentado. Tomó también entonces, en memoria de aquel suceso, el sobrenombre de "Ladrón", anteponiéndolo a su apellido, formándose así el de "Ladrón de Guevara", con que se apellidaron muchos de sus descendientes. Hasta aquí lo que la leyenda refiere. Lo confirman Jerónimo Zurita, el Obispo Rodrigo Jiménez de Rada, Alfonso de Cartagena y otros historiadores, y se reproduce en un manuscrito antiguo que tuvo en su archivo Bartolomé Ladrón de Guevara, Teniente General del Ejército y Caballero de Santiago. en aquel memorial que la Condesa de Escalante elevó al Rey D. Felipe IV en 1632, relatando los servicios que la casa de Guevara había hecho a la Monarquía en un periodo de novecientos años, y en bastantes nobiliarios y crónicas.

Diremos que, en lo que a nosotros respecta, tampoco avalamos la veracidad del suceso y que lo dejamos en sus justos términos: es decir como leyenda o tradición que, en su día, se reflejó en las crónicas de la época. Nada más. Porque es el caso de que todavía se añade que el niño tan milagrosamente salvado, durante el tiempo que su protector lo mantuvo escondido para mantenerlo a salvo, en las montañas y en una humilde choza, utilizaba como calzado unas abarcas y por eso, cuando llegó a reinar, se le conoció como Sancho Abarca. Lo que es cierto es que del esclarecido linaje de los Ladrón de Guevara descienden los Condes de Oñate.

- Dicen María del Carmen González Echegaray y Conrado García de la Pedrosa en su obra conjunta "Apellidos y Escudos de Cantabria" con respecto al mismo: «Poderoso y antiguo linaje. Mucho se ha escrito sobre su origen. Lope García de Salazar en su códice "Bienandanzas e Fortunas" dice: "De la casa e linaje de los Condes de Guevara e de donde sucedieron... De la generación de los Doce Pares de Francia vino un caballero que pobló en Álava, que traya las armas que traen los Duques de Bretaña, e fizo castillo que llaman de Altamira e palacio de Guevara...". Nosotros vamos a hablar únicamente de las ramas de este apellido existentes en Cantabria. Una de ellas en Valdaliga, de la que descendía el Caballero de Santiago don Hernando de Guevara, del Consejo del Emperador y hermano de Fray Antonio de Guevara, Cronista de Carlos V y Obispo de Mondoñedo (Lugo), cuya estatus funeraria se conserva en la parroquia de San Vicente de la Barquera, tallada en mármol con gran maestría. Asimismo hubo en Castro Urdiales hubo otra rama. Los Manrique de Guevara tuvieron su casa solar en Treceño. En 1436 era don Beltrán de Guevara, Señor de Escalante, y obtuvo permiso para disponer de los bienes del Monasterio Premonstratensede El Tejo, fundado en tiempos de Alfonso VIII el Noble. En Puente Pumar (Polaciones) hubo otra rama que recibió Expediente de Hidalguía de la Real Chancillería de Valladolid en 1775».

Diego de Guevara, participó con Vázquez de Coronado en la desafortunada expedición en busca de las siete ciudades de Cíbola con el rango de Capitán. Fue Alcalde Mayor de Nueva Galicia (1547). También ocupó los puestos de Alcalde de Mesta.

El Rey Felipe II, por Real Cédula dada en Madrid el 16 de agosto de 1563, premió los servicios que le había prestado en Nueva España y en la conquista y pacificación de la ciudad de México, a Antonio Guevara, indio, (hijo de Mixcouatehultli, Principal de la provincia de Tascala, en Nueva España).

La Genealogía del Ernesto "Che" Guevara

I. Pedro Díaz de Guevara se casa con Beatriz Ladrón de Guevara, padres de Mariano quye sigue en II
II. Mariana Ladrón de Guevara, fallecida alrededor de 1590, casada con Cristóbal Luis Jiménez y Pérez Pacheco, nacido en Chinchón en 1530 y fallecido en 1606 en Santiago de Chile, padres de

a) Juan Luis de Guevara, que sigue en III
b) Ángela de Guevara, casada en 1601 con Andrés de Videla y León, n. en Mendoza por 1560, fallecido en 1625, Capitán, vecino y encomendero de San Luis en 1595, Teniente de Corregidor y justicia mayor en San Luis de 1610, propietario de tierras en Mendoza en 1601. De esta línea descienden numerosos gobernantes de la región cuyana argentina, entre ellos Jorge Rafael Videla, Redondo (1925-2013) presidente de facto de la República Argentina.
c) Petronila de Guevara casada con Alonso II de Videla y León, n. por en Mendoza 1564, Maestre de Campo Encomendero
d) Juliana de Guevara, fallecido en 1641 en Chile, casado con Sancho de Sojo
e) Pedro Luis de Guevara

III. Juan Luis de Guevara, (1561-1610) casado con Floriana Mejía Godínez, padres de: Juan Luis Ladrón de Guevara y Mejía, que sigue en IV

IV. Juan Luis Ladrón de Guevara y Mejía, nacido en Mendoca en 1601 y fallecido en  1650, maestre de campo, casado con Inés Moyano Cornejo, padres entre otros de: Gregorio de Guevara y Moyano, que sigue en V

V. Gregorio de Guevara y Moyano (1636-1689) casado con Catalina Morales de Albornoz(1645-1697), padres de Gregorio de Guevara y Morales, que sigue en VI, 

VI. Gregorio de Guevara y Morales (c.1668-1692) casado con Mariana de Coria Bohórquez, padres de: Juan Luis de Guevara y Coria, que sigue en VII

VII. Juan Luis de Guevara y Coria, nacido en 1690 , casado en 4 oportunidades: 1ro en 1715 en Mendoza con Sabina de Puebla Moyano, luego con Petrona de Alvarado, 3ro con Francisco de Figueroa y Godoy y por último con Mariana de Videla. Seguiremos a un hijo del 1er matrimonio Santiago de Guevara y Puebla, q continúa en VIII

VIII. Santiago de Guevara y Puebla, nacido en 1718 se casó 1ro con Bernarda Garay (1723-1755) , y luego con Francisco Cevicos (1725-), habiendo descendencia de ambos enlaces, seguiremos a José Rosendo de Guevara y Cevicos del 2do matrimonio en IX

IX. José Rosendo de Guevara y Cevicos, n. en Mendoza en 1768 y fallecido en 4-12-1828, casado el 3-6-1795 con Jacoba Calderón de la Barca (1773-), padres entre otro de: Juan Antonio de Guevara y Calderón, que sigue en X

X. Juan Antonio de Guevara y Calderón, n. en Mendoza, casado con Encarnación Castro Peralta, padres de: Guillermo, casado con Eloísa Lynch Ortiz y Roberto a quie seguiremos en XI

XI. Roberto Guevara Castro, nacido en California en 1860 y fallecido el 29-7-1918, casado el 3-12-1884 en Buenos Aires con Ana Lynch Ortiz (1861-1947) padres entre otro de Ernesto, que sigue en

XII. Ernesto Guevara Lynch (1900-1987), casado con Celia de la Serna y Llosa, padres de

a) Ernesto "che" Guevara de la Serna, nacido en Rosario Santa Fé 14-6-1828 y asesinado en La Higuera, Bolivia el 9-10-1867, Médico, Comunista, Presidente del Banco Central de Cuba. Casado en dos oportunidades: 1ro con Hilda Gadea Acosta (1925-1974) y con Adelia March de la Torre, con descendencia de ambos enlaces.
b) Celia  Guevara de la Serna
c) Roberto  Guevara de la Serna
d) Ana María  Guevara de la Serna
e)  Juan Guevara de la Serna

Las primitivas: En campo de gules, cinco panelas de plata, puestas en sotuer. Estas armas constan en la casa solar de Guevara y en la casa solar Jáuregui, de la villa de Segura (Guipúzcoa).
Después usaron: Escudo cuartelado: 1º. y 4º., de oro, con tres bandas de gules, cargadas de una cotiza, de plata, cargadas estas, a su vez, de armiños de sable; y 2º. y 3º., de gules, con cinco panelas de plata, puestas en sotuer. Así las traen los Condes de Oñate, y la generalidad las casas y ramas del linaje.
Otros ponen las tres bandas de sable cargadas de cotizas de plata, y cargadas cada una de estas a su vez de armiños de sable.
El "Nobiliario Vascongado", manuscrito y anónimo, dice que también ponen los armiños entre banda y banda, sobre el campo.
Otros pusieron solamente dos cotizas en vez de tres, cargadas de armiños.
Los de Ciudad Real: Escudo cuartelado: 1º. y 4º., de gules, con cinco panelas de plata, y 2º. y 3º., de oro, con tres barras de plata, cargadas de armiños.
Juan Carlos de Guerra, manifiesta que la torre señorial de Zumelcegui y Ferrería de Zubillaga, en Guipúzcoa, tenía: En campo de gules, un chevrón de plata, cargado de armiños de sable y acompañado de cinco panelas de plata, dos en los cantones altos, y las tres restantes en el hueco central del chevrón y en triángulo menor, o sea, una y dos. Las casas de Guevara en Segura, Fuenterrabía y Parroquia de San Miguel, según el mismo cronista, tuvieron por armas el escudo descrito. Añade Juan Carlos Guerra que la casa de la ciudad de Fuenterrabía, sita en la calle Mayor, número 2, llevaba en torno del escudo una iscripción que decía en la parte superior: "Oh que buen Ladrón", y en la parte inferior: "De la casa de Guevara".
La casa de la villa de Segura, sita en la calle Mayor, numero 32, ostentaba este otro escudo de alianzas: cuartelado: 1º., de gules, cinco panelas de plata, puestas en sotuer; 2º., tres árboles y tres lobos pasantes al pie del tronco y puestos en situación de faja; 3º., un árbol con una caldera pendiente de una de sus ramas y sobre llamas de fuego, y un oso empinado al tronco del árbol, y al lado izquierdo, una vaca con su cría de su color natural, y el brazo con el mazo (que son las armas de Yarza); entre las vacas y el árbol dos clavos; y 4º., tres bandas sembradas de armiños. (en algunos cuarteles no se mencionan los esmaltes)
or; a la derecha de las rocas un castillo de oro, y en el jefe, sobre el búho, una corona del mismo metal; 2º., de gules, cinco panelas de plata, puestas en sotuer; 3º., también de gules, con una rodela de plata orlada de oro, de la que penden unos flecos amarillos, azules y verdes, y cargada de un hombre armado. De esta rodela salen; en dirección al cantón diestro del jefe, una lanza con bandera blanca cargada de un pino de sinople y de un león de su color, empinado al tronco del pino, y en dirección al cantón siniestro del jefe, otra lanza con bandera blanca cargada de un sol de oro; y 4º., de oro, con tres bandas de gules, cargadas de cotizas de plata y cargadas estas, a su vez, de armiños de sable, que son las propias del linaje Guevara. Bordura general de azur, con este lema en letras de plata: "Vigilans vigilavit et intendi mihi nam quod extra potuit interius potuisset".

martes, 1 de septiembre de 2015

La conmovedora carta de San Martín a Castilla: Con 71 años, casi ciego… dónde dejaré mis huesos

Gral, José de San Martín
En 1,848 José de San Martín remitió una carta al presidente del Perú, Ramón Castilla, invocando una pensión justa. Casi ciego, considerado un paria por muchos países que ayudó libertar, narra una vida sufrida.

Excelentísimo señor presidente, general don Ramón Castilla
Lima Boulogne-sur-Mer, septiembre 11 de 1848.

Respetable general y señor:
Su muy apreciable y franca carta del 13 de mayo la he recibido con la mayor satisfacción; ella no fue contestada por el paquete del mes pasado en razón de no haber llegado a mi poder que con un fuerte atraso, es decir, el 30 de agosto, tres días después de la salida del paquete de Panamá.

Usted me hace una exposición de su carrera militar bien interesante; a mi turno permítame le dé un extracto de la mía. Como usted, yo serví en el ejército español, en la Península, desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. Una reunión de americanos, en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etcétera, resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar. Yo llegué a Buenos Aires, a principios de 1812; fui recibido por la Junta Gubernativa de aquella época, por uno de los vocales con favor y por los dos restantes con una desconfianza muy marcada; por otra parte, con muy pocas relaciones de familia, en mi propio país, y sin otro apoyo que mis buenos deseos de serle útil, sufrí este contraste con constancia, hasta que las circunstancias me pusieron en situación de disipar toda prevención, y poder seguir sin trabas las vicisitudes de la guerra de la Independencia. En el período de diez años de mi carrera pública, en diferentes mandos y estados, la política que me propuse seguir fue invariable en dos solos puntos, y que la suerte y circunstancias más que el cálculo favorecieron mis miras, especialmente en la primera, a saber, la de no mezclarme en los partidos que alternativamente dominaron en aquella época, en Buenos Aires, a lo que contribuyó mi ausencia de aquella capital por espacio de nueve años.

El segundo punto fue el de mirar a todos los Estados americanos, en que las fuerzas de mi mando penetraron, como Estados hermanos interesados todos en un santo y mismo fin.
Consecuente a este justísimo principio, mi primer paso era hacer declarar su independencia y crearles una fuerza militar propia que la asegurase.

He aquí, mi querido general, un corto análisis de mi vida pública seguida en América: yo hubiera tenido la más completa satisfacción habiéndola puesto fin con la terminación de la guerra de la independencia en el Perú, pero mi entrevista en Guayaquil con el general Bolívar me convenció (no obstante sus protestas) que el solo obstáculo de su venida al Perú con el ejército de su mando, no era otro que la presencia del general San Martín, a pesar de la sinceridad con que le ofrecí ponerme bajo sus órdenes con todas las fuerzas de que yo disponía.

Si algún servicio tiene que agradecerme la América, es el de mi retirada de Lima, paso que no sólo comprometía mi honor y reputación, sino que me era tanto más sensible, cuanto que conocía que con las fuerzas reunidas de Colombia, la guerra de la Independencia hubiera sido terminada en todo el año 23. Pero este costoso sacrificio, y el no pequeño de tener que guardar un silencio absoluto (tan necesario en aquellas circunstancias), de los motivos que me obligaron a dar este paso, son esfuerzos que usted podrá calcular y que no está al alcance de todos el poderlos apreciar. Ahora sólo me resta para terminar mi exposición decir a usted las razones que motivaron el ostracismo voluntario de mi patria.

De regreso de Lima fui a habitar una chacra que poseo a las inmediaciones de Mendoza: ni este absoluto retiro, ni el haber cortado con estudio todas mis antiguas relaciones, y sobre todo, la garantía que ofrecía mi conducta desprendida de toda facción o partido en el transcurso de mi carrera pública, no pudieron ponerme a cubierto de las desconfianzas del gobierno que en esta época existía en Buenos Aires: sus papeles ministeriales me hicieron una guerra sostenida, exponiendo que un soldado afortunado se proponía someter la República al régimen militar, y sustituir este sistema al orden legal y libre. Por otra parte, la oposición al gobierno se servía de mi nombre, y sin mi conocimiento ni aprobación manifestaba en sus periódicos, que yo era el solo hombre capaz de organizar el Estado y reunir las provincias que se hallaban en disidencia con la capital. En estas circunstancias me convencí que, por desgracia mía, había figurado en la revolución más de lo que yo había deseado, lo que me impediría poder seguir entre los partidos una línea de conducta imparcial: en su consecuencia, y para disipar toda idea de ambición a ningún género de mando, me embarqué para Europa, en donde permanecí hasta el año 29, que invitado tanto por el gobierno, como por varios amigos que me demostraban las garantías de orden y tranquilidad que ofrecía el país, regresé a Buenos Aires. Por desgracia mía, a mi arribo a esta ciudad me encontré con la revolución del general Lavalle, y sin desembarcar regresé otra vez a Europa, prefiriendo este nuevo destierro a verme obligado a tomar parte en sus disensiones civiles. A la edad avanzada de 71 años, una salud enteramente arruinada y casi ciego con la enfermedad de cataratas, esperaba, aunque contra todos mis deseos, terminar en este país una vida achacosa; pero los sucesos ocurridos desde febrero han puesto en problema dónde iré a dejar mis huesos, aunque por mí personalmente no trepidaría en permanecer en este país, pero no puedo exponer mi familia a las vicisitudes y consecuencias de la revolución.

Será para mí una satisfacción entablar con usted una correspondencia seguida: pero mi falta de vista me obliga a servirme de mano ajena lo que me contraría infinito, pues acostumbrado toda mi vida a escribir por mí mismo mi correspondencia particular, me cuesta un trabajo y dificultad increíble el dictar una carta por la falta de costumbre; así espero que usted dispensará las incorrecciones que encuentre.

Los cuatro años de orden y prosperidad que bajo el mando de usted han hecho conocer a los peruanos las ventajas que por tanto tiempo les eran desconocidas no serán arrancados fácilmente por una minoría ambiciosa y turbulenta. Por otra parte, yo estoy convencido que las máximas subversivas que a imitación de la Francia quieren introducir en ese país, encontrarán en todo honrado peruano, así como en el jefe que los preside, un escollo insuperable: de todos modos es necesario que los buenos peruanos interesados en sostener un gobierno justo, no olviden la máxima que más ruido hacen diez hombres que gritan que cien mil que están callados. Por regla general los revolucionarios de profesión son hombres de acción y bullangueros; por el contrario los hombres de orden no se ponen en evidencia sino con reserva: la revolución de febrero en Francia ha demostrado está verdad muy claramente, pues una minoría imperceptible y despreciada por sus máximas subversivas de todo orden, ha impuesto por su audiencia a treinta y cuatro millones de habitantes la situación crítica en que se halla este país.

El transcurso del tiempo que parecía deber mejorar la situación de la Francia después de la revolución de febrero, no ha producido ningún cambio y continúa la misma o peor tanto por los sucesos del 15 de mayo y los de junio, como por la ninguna confianza que inspiran en general los hombres que en la actualidad se hallan al frente de la administración. Las máximas de odio infiltradas por los demagogos a la clase trabajadora contra los que poseen, los diferentes y poderosos partidos en que está dividida la Nación, la incertidumbre de una guerra general muy probable en Europa, la paralización de la industria, el aumento de gastos para un ejército de quinientos cincuenta mil hombres, la disminución notable de las entradas y la desconfianza en las transacciones comerciales, han hecho desaparecer la seguridad base del crédito público: este triste cuadro no es el más alarmante para los hombres políticos del país; la gran dificultad es el alimentar en medio de la paralización industriosa, un millón y medio o dos millones de trabajadores que se encontrarán sin ocupación el próximo invierno y privados de todo recurso de existencia: este porvenir inspira una gran desconfianza, especialmente en París donde todos los habitantes que tienen algo que perder desean ardientemente que el actual estado de sitio continúe, prefiriendo el gobierno del sable militar a caer en poder de los partidos socialistas. Me resumo, el estado de desquicio y trastorno en que se halla la Francia, igualmente que una gran parte de la Europa, no permite fijar las ideas sobre las consecuencias y desenlace de esta inmensa revolución, pero lo que presenta más probabilidades en el día es una guerra civil la que será difícil de evitar; a menos que, para distraer a los partidos, no se recurra a una guerra europea acompañada de la propaganda revolucionaria, medio funesto pero que los hombres de partidos no consultan las consecuencias.

Un millón de gracias por sus francos ofrecimientos; yo los creo tanto más sinceros cuanto son hechos a un hombre que, por su edad y achaques, es de una entera nulidad; yo los acepto para una sola cosa, a saber, rogar a usted que los alcances que resultan de los ajustes de mi pensión hechos por esas oficinas puedan, si es de justicia, ser reconocidos por el Estado; pero con la precisa circunstancia de que nada será satisfecho hasta después de mi fallecimiento, en que mis hijos encuentren este cuerpo de reserva para su existencia. Esta carta es demasiado larga para un jefe que tiene que ocuparse de asuntos de gran tamaño: en las subsiguientes tendré presente esta consideración. Al demostrar a usted mi agradecimiento por los sentimientos que me manifiesta en su carta, reciba usted, mi apreciable general, mis votos sinceros porque el acierto presida a todas sus deliberaciones, permitiéndome al mismo tiempo la honra de titularse amigo de usted. Su servidor Q. S. M. B.

José de San Martín

Fuente: Revista Peruana, Lima 1879, tomo II, págs. 40-43

lunes, 31 de agosto de 2015

Moral o Morales

Aunque la mayoría de los autores identifican los apellidos Moral y Morales, señalándoles un mismo origen y hasta denominando de ambas maneras algunas de sus casas solares, conviene recogerlos por separado, ya que esto no sólo facilita su estudio, sino que hace más clara y comprensible su lectura.
Jorge de Montemayor, Zazo y Rosillo, y Juan de Mendoza, estudiando el origen y desarrollo del linaje de Moral, dicen que su antigüedad se remonta a los primeros años de la reconquista.

El último de los autores citados añade: “Después que el esclarecido Infante don Pelayo fue con general aplauso de la nobleza gótica que escapó del duro yugo mahometano, levantado por Rey en Covadonga, en 718, entre los caballeros que le sirvieron estaban dos hermanos, llamados Gotiones o Gutines, los cuales, en una sangrienta batalla, a la vista de don Pelayo, se le quebraron las espadas, y par defenderse echaron mano a las ramas de un moral que hallaron allí cerca, y con ellas hicieron memorables hechos, dignos de su sangre. Alcanzada la victoria, el Rey don Pelayo les concedió, como armas, un moral verde con fruto rojo en campo de oro. Uno de esos dos hermanos pasó a Numancia, hoy Soria, donde fundó un noble solar del linaje de Moral. El otro hermano quedó en el valle del Trasmiera y allí fijó casa, para memoria de sus descendientes, que se propagaron con grandes esplendores de varones famosos en letras y armas, como consta en todas las historias y nobiliarios de España”.

Hasta aquí lo escrito por Juan de Mendoza, el cual cita más adelante a Pedro del Moral, originario de la casa de Soria, que pasó a la Montaña y fundó una nueva casa, llamada del Moral, cerca de al ciudad de Santander. Este caballero se halló en la memorable batalla de Roncesvalles. Por sus hechos, el Rey don Alfonso II “el Casto”, de León, le concedió autorización para acrecentar sus armas con cinco flores de lis, que traía un francés, a quien dio muerte. Descendiente de este Pedro del Moral fue Juan del Moral, que sirvió a Fernando III “el Santo”, acompañándole a la conquista de Sevilla en 1248, figurando en el repartimiento que se hizo en 1253 por el rey don Alfonso X, en el que se le concedieron cincuenta aranzadas y seis yugadas, como uno de los doscientos caballeros hijosdalgo conquistadores de la ciudad.

Otro Juan del Moral fue Procurador de Soria en las Cortes convocadas por don Enrique III en Madrid, en 1390, y a las mismas asistió, por la ciudad de Sevilla, García del Moral.
Andrés del Moral prestó importantes servicios a don Enrique IV, quien le dio privilegio rodado, concediéndole diez mil maravedises de acostamiento por honor de caballero hijodalgo solariego, confirmándole el blasón, timbre y armas, dado en Toledo el 14 de Mayo de 1459.

El mismo Juan de Mendoza, en el folio 712 del tomo XVIII de su nobiliario “Casas Solares y Armas”, dice que buscando los tratadistas nuevas noticias sobre el verdadero origen de este linaje del moral, se han dividido las opiniones, pues mientras unos aseguran que el solar más antiguo radicó en las Asturias de Santillana, otros afirman que fue en las antiguas Montañas de Burgos, en el Valle de Trasmiera. (Nota: hemos de significar que las Asturias de Santillana y el valle de Trasmiera (antiguas Montañas de Burgos), se hallan en lo que hoy se llama Cantabria).

Los primeros señalan como lugar donde estuvo el primitivo solar de Moral, el lugar de El Valle ("Valles", así es como realmente se llama la localidad perteneciente al Ayuntamiento de Reocín y partido judicial de Torrelavega). De esta primitiva casa pasó un caballero al lugar de Moral, del Concejo de Sariego y partido judicial de Siero (Oviedo), donde fundó nueva casa. La misma opinión mantiene Diego de Urbina, Regidor de Madrid y Rey de Armas de los Reyes Felipe II y Felipe III.

Pero Juan de Mendoza, autor que venimos comentando, se inclina a la opinión de que esta casa asturiana del lugar de Moral es la primitiva, y de que de ella han procedido todas las demás, aduciendo estas razones: “Si, como se ha referido, fueron los dos hermanos Gotiones o Gutines los progenitores del linaje y éstos lucharon en Asturias, lo más natural es que fundaran su casa en las Asturias de Oviedo y no en las de Santillana, puesto que la reconquista comenzó en Covadonga y los caballeros que en ella tomaban parte iban fundando lugares y casas a medida que avanzaban, y dándose el caso de existir en Asturias un lugar llamado Moral, no ofrece duda de que aquí radicó la primera casa del linaje”. Nosotros añadimos que muy bien pudiera ser una leyenda lo de varas de moral esgrimidas como armas por los hermanos Gotiones o Gutines, y que lo cierto fuera que procediesen del repetido lugar de Moral, y por ello se les comenzase a llamar así.

El ya citado tratadista Zazo y Rosillo amplía lo escrito anteriormente, mencionando una casa solar de Moral que radicó en el lugar de Cudeo, y afirma que fue fundador de ella Gotin Moral. Como el lugar de Cudeo no aparece en los diccionarios geográficos, creemos que el pueblo a que se refiere Zazo es el de Cudeyo, o mejor dicho, de Medio Cudeyo, que pertenece al Ayuntamiento y al partido judicial de su mismo nombre, en Cantabria.

También pensamos que su fundador, Gotin de Moral, es uno de los hermanos Gotiones progenitores del apellido, no sólo por la semejanza del nombre, sino porque, como se ha dicho en anteriores líneas, uno de esos dos hermanos fundó la casa solar del Moral en el valle de Trasmiera. Y como a esto hay que añadir que al antiguo Valle o Merindad de Trasmiera, pertenecía el lugar de Medio Cudeyo, que Zazo denomina Cudeo, y en el que creó la casa de Moral el caballero que llama Gotin el mismo autor, resulta que esos confusos datos de Zazo y Rosillo corroboran lo ya dicho al comienzo de este estudio de que uno de los dos hermanos Gotiones fundó el solar de Moral en Trasmiera, mientras el otro creaba el solar del mismo linaje en Soria.

Conviene también consignar en este punto que la afirmación hecha al principio del presente estudio de que la mayoría de los autores identifican los apellidos Moral y Morales, señalándoles el mismo origen y hasta los mismos antiguos solares, se encontrará comprobada en la siguiente información del apellido Morales, en la que se verá que las casas solariegas de Moral en Medio Cudeyo y en Soria aparecen también como casas primitivas del apellido Morales.
Concretándonos ahora a continuar refiriendo lo que con el apellido Moral se relaciona, añadiremos que, según Bernardo de Fonseca y el mencionado Zazo y Rosillo, también tuvo casa el linaje que nos ocupa en el lugar de Vejoris, del valle de Toranzo y partido judicial de Medio Cudeyo (Cantabria); en el de Cubillo de Butrón y Pesquera de Ebro, ambos lugares pertenecientes al Ayuntamiento de Valle de Sedano y partido judicial de Burgos, y en Costiguera, en la misma provincia.

Otros tratadistas afirman que de los solares del lugar de Medio Cudeyo y de la ciudad de Soria se derivaron importantes ramas, establecidas en Salas de Bureba, Roa y Lences, de la provincia de Burgos, y en Vioño, Iguña y Piélagos, en Cantabria, de las que a su vez nacieron las que radicaron en la ciudad aragonesa de Teruel; en Talavera de Navarrete (La Rioja), en la de Cortes, del partido judicial la Reina, Illescas, Torrijos y Monjirón (Toledo), en la villa de Tudela (Navarra), y en la villa de Ciempozuelos (Madrid).

Las primitivas del linaje: En campo de oro, un moral de sinople, frutado de oro.
Después, por entronque con los Vera: Escudo cuartelado: 1º. y 4º., de oro, con el moral de sinople, frutado de oro y 2º. y 3º., también de oro, con tres fajas de sable.
La casa del lugar de "Valles", en las Asturias de Santillana (en la actualidad perteneciente al Ayuntamiento de Reocín y partido judicial de Torrelavega), añadió al escudo anterior un lucero de oro pendiente de una de las ramas.
Los de la casa de Medio Cudeyo, en Trasmiera: Escudo partido: 1º., de plata, con un moral de sinople, frutado de gules, y 2º., de azur, con un castillo de plata, aclarado de sable; bordura general, de oro, con esta leyenda en letras de sable: “Moras sangrientas son el timbre de mi blasón”.
Otros: Escudo cuartelado: 1º. y 4º., de oro, con el moral de sinople, frutado de gules, y surmontado de un lucero de azur, y 2º. y 3º., de plata, con tres fajas de sable.
El Caballero Pedro del Moral, originario de Soria y fundador de una casa solar cercana a Santander, así como algunos de sus parientes de Valles o Merindad de Trasmiera: Escudo partido: 1º., de plata, con el moral de sinople, frutado de gules, y 2º., de sable, con cinco flores de lis de oro, puestas en sotuer; medio cortado, de azur, con un castillo de plata aclarado de sable.
La rama de Ciempozuelos (Madrid), ostentó las armas primitivas, acrecentadas así: En campo de oro, el moral de sinople frutado de oro; bordura de azur, con ocho flores de lis de oro.
Los de Villamayor de Calatrava (Ciudad Real): Escudo partido: 1º., de gules, con el moral de su color, frutado de oro, y 2º., de oro, con un águila de sable; bordura general, de gules, con ocho veneras de oro. Estas mismas armas se las adjudican los tratadistas a los "Morales".
Otros, según Vicente de Cadenas: En campo de oro, una planta de sinople.

domingo, 30 de agosto de 2015

El Archivo de Navarra publica en internet 93.000 fichas de pleitos del siglo XVI

El Archivo Real y General de Navarra ha publicado en el buscador web “Archivo Abierto” del portal institucional del Gobierno de Navarra, la totalidad de los procesos judiciales del siglo XVI. Se trata del mayor volcado de datos históricos sobre el reino de Navarra realizado hasta la fecha en Internet, y comprende más de 93.000 registros o fichas descriptivas.

Consejo Real y Corte Mayor
Las fichas catalográficas ahora publicadas hacen referencia a pleitos procedentes de la sección del Archivo de Navarra tradicionalmente conocida como “Tribunales Reales”, aunque en realidad reúne la documentación de dos instituciones diferentes: el Consejo Real y la Corte Mayor, máximas instancias judiciales del reino.

Ambos tribunales, Consejo Real y Corte Mayor, a través de sus cuatro secretarías y sus ocho escribanías, respectivamente, produjeron durante su existencia cientos de miles de procesos judiciales, de los cuáles han llegado a nuestros días unos 300.000 ejemplares, datados entre 1498 y 1836.

Proyecto de catalogación
El Gobierno de Navarra inició en el año 1992, a través de técnicos de la empresa Scriptum S.L., la catalogación de esta serie de procesos judiciales que, a fecha de hoy, todavía no ha concluido. El ritmo de catalogación ha sufrido diversos cambios durante este tiempo, con una dedicación media de seis técnicos en jornada completa que, en los últimos años, se ha visto reducida hasta los tres técnicos que trabajan actualmente.

Hasta el momento se ha catalogado el 90% de la documentación, de manera que los procesos judiciales más antiguos ya están descritos. Por ese motivo, en esta primera ocasión se ha procedido a publicar 93.000 fichas catalográficas que corresponden a los pleitos más antiguos, desde el primero conservado, datado en 1494, hasta los ejemplares del año 1600. Hasta ahora la base de datos había sido únicamente de consulta presencial.

Documentación más demandada
Los trabajos de catalogación han resultado determinantes para facilitar e impulsar las consultas que día a día realizan los investigadores en el Archivo de Navarra. De hecho, desde que en el año 1992 se iniciaran las tareas de catalogación sobre esta documentación, la demanda ha crecido exponencialmente conforme se incorporaban nuevas fichas a la base de datos.

Hoy en día, los procesos judiciales de los Tribunales Reales son los documentos más consultados del Archivo de Navarra, junto con los protocolos notariales. Actualmente, los investigadores consultan una media de 10.000 procesos judiciales cada año.

Testimonios de otra época
Los investigadores conocen muy bien la importancia de esta documentación para la historia de Navarra. Los 300.000 procesos judiciales que se conservan, datados entre los siglos XVI y XIX, ofrecen millones de páginas sobre numerosos aspectos históricos. De hecho se trata de la principal fuente documental utilizada para la historia local. Todas las cuestiones sobre las que se plantearon causas judiciales durante esos años tienen su cabida en estos documentos, lo que permite extraer información muy valiosa sobre los navarros de aquella época, sobre sus usos y costumbres, sus relaciones y su vida cotidiana.

Pleitos civiles sobre deudas, préstamos, vecindades, o sobre cuestiones familiares como herencias, dotes, legados, sepulturas o mayorazgos. Son muy consultados los asuntos derivados de conflictos relativos a la ejecución de obras públicas o particulares, y los pleitos sobre cuestiones municipales como confirmaciones de ordenanzas o aprovechamientos comunales. También resultan de gran interés los pleitos que reflejan aspectos fundamentales de los grupos sociales, en especial de la nobleza, como los pleitos de reconocimiento de hidalguía, las denuncias de uso de escudo de armas o las informaciones sobre filiación y limpieza de sangre. En el ámbito de la justicia penal llaman la atención las causas por homicidio, robos, agresiones, injurias, estupros, falsificación de moneda. Algunos de los procesos más estudiados son los de brujería, especialmente los del siglo XVI, cuyas fichas catalográficas también pueden visualizarse desde ahora en el buscador web Archivo Abierto.

El Archivo de Navarra tiene previsto continuar con la publicación de más fichas durante los próximos años, conforme vayan culminando las tareas de descripción, actualmente en proceso de ejecución.

sábado, 29 de agosto de 2015

Gamboa

Apellido toponímico vasco, originario del lugar de Ullívarri Gamboa, de la Hermandad de Ubarrundia (Álava), antiguamente aquel paraje se denominaba Gamboa (cuyo nombre tomó), descendientes de los Guevara.

El primero en utilizar el apellido Gamboa y cabeza del linaje gamboíno parece haber sido Sancho Vélez de Guevara, nieto de Sancho García de Salcedo, señor de Ayala, alrededor de 1150. De Sancho Vélez de Guevara, sus hermanos e hijos, procede la descendencia Gamboa con Sancho Pérez de Gamboa (1175), Juan López de Gamboa (1200), Navarra de Gamboa (1255), Lope Fernández de Gamboa (1225), Fernando Ibáñez de Gamboa (1250), Ruy Pérez de Gamboa (1275), Juan López de Gamboa (1300), nacidos todos en Guipúzcoa, en las poblaciones de Zumaya y Olaso.

En Álava tuvo casas solares en Durana, de la Hermandad de Arrazua (Álava), su dueño Juan de Gamboa; en el lugar de Arróyabe, de la Hermandad de Arrazua, sus dueños Juan de Ganboa y Ochoa de Ganboa; en el lugar de Ullívarri Gamboa, su dueño Bartolomé de Ganboa; en el lugar de Betolaza, de la Hermandad de Ubarrundia, su dueño Rodrigo de Ganboa; en el lugar de Apodaca, de la Hermandad de Cigoitia, sus dueños Juan de Ganvoa y Juan de Ganvoa, y en el lugar de Manurga, de la Hermandad de Cigoitia, su dueño Juan Ruiz de Ganboa, documentadas en 1570; en el lugar de Villodas, de la Hermandad de Iruña; en la villa de Alegría, de la Hermandad de Iruraiz; en los lugares de Amarita y Otazu, de la Hermandad de Vitoria; en la villa de Labastida, de la Hermandad de Tierras del Conde, y en la ciudad de Vitoria, citadas en el siglo XVI.

En Guipúzcoa tuvo casas solares en las villas de Elgóibar, Fuenterrabía, Legorreta, Motrico, Usúrbil, Vergara y Zumaya; en el lugar de Igueldo, de la jurisdicción de San Sebastián, y en Lasarte, de la jurisdicción de la villa de Hernani.

En Vizcaya radicaron sus casas solares en la anteiglesia de Arbácegui, de la Merindad de Busturia; en la anteiglesia de Ceánuri, de la Merindad de Arratia; en las anteiglesias de Apatamonasterio y Bérriz, de la Merindad de Durango; en el barrio de San Agustín de Echevarría, de la villa de Elorrio; en el valle de Trucíos, de las Encartaciones de Vizcaya; en la villa de Bilbao; en la villa de Durango, su dueño Sancho de Ganboa, documentada en el Padrón de 1487, y en la villa de Ochandiano, su dueño Sancho de Ganboa, citada en la Fogueración vizcaína de 1511.

En ambas Castillas radicaron igualmente líneas del linaje Gamboa. Una moraba ya a mediados del siglo XVI en la villa de Gumiel del Mercado (Burgos) y a ella pertenecieron Beltrán y Miguel de Gamboa, el primero residente en Madrid, que probaron su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid en 1558 y 1564, respectivamente (hijos de Juan de Gamboa, vecino de Monzón, y de María Sáenz; nietos paternos de Francisco de Gamboa, vecino de Gumiel del Mercado, y de Elena de Gamboa, y biznietos paternos de Beltrán de Gamboa, vecino de Gumiel de Mercado). Otra se estableció en el lugar de La Iruela, del Ayuntamiento de Semillas y provincia de Guadalajara, y por razón de casamiento trasladó su residencia a la villa de Hita, en la misma provincia, radicando también algunos de sus individuos en Brihuega.

Una familia de Gamboa moró en la villa de Alcalá la Real, de la provincia de Jaén.

Dicen María del Carmen González Echegaray y Conrado García de la Pedrosa en su obra conjunta "Apellidos y Escudos de Cantabria" con respecto al mismo: Apellido con origen en Guipúzcoa, desde donde pasaron a Trucios y Santander. En Villafufre del valle de Carriedo, tuvieron casa, y aún se conserva el escudo de Muñoz y Gamboa, que para este último apellido presenta un cuartel con una cruz hueca flordelisada e inscripción en los cantones que dice "I Gamboa"; otra ya rota en la misma casa dice: "Fernando Muñoz y Gamboa, Administrador que fue de las aduanas de... etc". Sin embargo las casas de Gamboa de Guipúzcoa suelen llevan otras armas. Otra rama de este apellido existió en Viérnoles, Ayuntamiento de Torrelavega, de la que Miguel de Gamboa sacó expediente de Hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid en el año de 1784. Otra rama importante existe en Castro Urdiales.

Francisco de Gamboa fue Caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó en 1613.
Juan de Gamboa, vecino de Zaragoza, acudió en calidad de Infanzón e Hijodalgo aragonés a las Cortes de 1626.

Probaron su hidalguía ante las Juntas Generales de Guipúzcoa y sus Justicias ordinarias: Juan y Martín de Gamboa, vecinos de Lezo, en 1607; Juan de Gamboa y Zárate, vecino de Vitoria, en 1610; Marín Pérez de Gamboa, vecino de San Sebastián, en 1663; Martín de Gamboa y hermanos, vecinos de Igueldo, en 1697, y Juan Asensio de Gamboa, vecino de Fuenterrabía, en 1755.

Manuel de Gamboa, del Convento de Santiago de Uclés, probó su limpieza de sangre para ingresar como religioso en la Orden de Santiago en 1711.
En el Archivo del Ayuntamiento de Aramayona (Álava) constan las hidalguías de Juan y Joaquín de Gamboa, en 1643.
Juan Gamboa, natural de Baena, hizo información de genealogía y limpieza de sangre presentado por S.M. a una ración en la Santa Iglesia Catedral de Málaga en 1582.

Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid: Alonso y Rodrigo de Gamboa, vecinos de Brihuega (Guadalajara), en 1559; Domingo de Gamboa, vecino de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en 1555; Francisca de Gamboa, vecina de Brihuega, en 1569; Francisco de Gamboa, vecino de Ventosilla, en 1556; Francisco y Pedro de Gamboa, vecinos de Noviercas (Soria), en 1624; Juan de Gamboa, vecino de Labastida (Alava), en 1580; Nicolás de Gamboa, vecino de Villadiego (Burgos) y Bobadilla, en 1570; Pedro Gamboa y Juan Gamboa Ocaña, vecinos de Labastida, en 1605; Sancho de Gamboa, vecino de Brihuega, en 1524, y Sancho de Gamboa, vecino de Torrejón de Alcolea, en 1536.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada: Domingo de Gamboa, vecino de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en 1550; Juan de Gamboa, vecino de Sanlúcar de Barrameda, en 1574; Rodrigo de Gamboa, vecino de Almagro (Ciudad Real), en 1559; José Gamboa de Aguilera, vecino de Valdepeñas (Ciudad Real), en 1777; José Gamboa y Hurtado, vecino de Valdepeñas, en 1777; Joaquín Gamboa y Luque y Gonzalo de Valenzuela Gamboa y Eraso, vecinos de Baena (Córdoba), en 1797; Domingo Gamboa Ruiz de Olaso, vecino de Sanlúcar de Barrameda, en 1571; Joaquín Gamboa Valenzuela, vecino de Baena, en 1791, y Gonzalo Gamboa Valenzuela y Eraso, vecino de Baena, en 1792.

Probaron su limpieza de sangre para ejercer cargos del Santo Oficio de la Inquisición: Alejandro Gamboa Brabo de Echevarrieta, natural de Santa Olalla y residente en Guadalajara (Indias), para Oficial, en Toledo, en 1689; Antonio Gamboa del Castillo, natural de Trucíos (Vizcaya), para Familiar, en la Corte, sin fecha; Juan de Gamboa, natural de Torrejón de Velasco (Madrid), Licenciado, clérigo, para Notario, en Toledo, en 1645; Fray Domingo Gamboa Galbán, natural de El Callao, de la Orden de Santo Domingo, en la que fue Maestro y Definidor, para Calificador del número de El Callao (hijo de Bernardo de Gamboa, bautizado en Artica, en Navarra, el 7 de Marzo de 1675, y de Francisca Galván, natural de El Callao, y nieto paterno de Juan de Gamboa y Zaldías, bautizado en Ujué, en Navarra, el 9 de Octubre de 1639, y de Juana María Ilzarbe y Goñi, natural de Cizur Menor, en Navarra), en 1747; Francisco Gamboa, natural de Durango, genealogía, sin fecha, y su mujer Jacinta de Santander y Andrade, natural de Potosí; Francisco Gamboa y Tamayo, natural de Cifuentes (Guadalajara), para Oficial, en Cuenca, en 1715; Tomás de Gamboa, natural de Santiago de Chile, genealogía, en 1696; y Miguel de Gamboa y Valenzuela, natural de Baena, para Familiar, en Córdoba (hijo de Gonzalo de Gamboa y Valenzuela y de Juana de Colodrero Villalobos y nieto paterno de Gonzalo de Gamboa y Valenzuela y de Ana de Gamboa y Eraso), en 1667, y su mujer María Ignacia Perea, natural de Écija (Sevilla).

Ignacio y Prudencio de Gamboa Avendaño Pérez de Aguirre Sáez de Albina y Lagarribay, naturales de Miravalles (Vizcaya) y originarios de Gamboa, obtuvieron Sello Mayor de hidalguía en la villa de Bilbao el 9 de octubre de 1628. Eran hijos de Prudencio de Avendaño y Gamboa, residente en Indias.
José Gamboa obtuvo privilegio militar con voto en Cortes en 1704.
Pasaron a Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana, El Salvador, Uruguay y Venezuela.

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Los Gamboa que pasaron a Chile:

Martín Ruiz de Gamboa, señor de Olaso, se casó en 1447 con Juana Butrón, padres de:

1. Juan López de Gamboa, fallecido en 1516, señor de la Casa de Olaso y de Ospas, se casó tres veces: 1ro con alquien de quien ignoramos el nombre, una vez viudo contrajo nuevo enlace con la Sra. Avendaño y por último con Isabel de Mendoza y Acevedo,

Martín Ruiz de Gamboa
1.1. Martín Ruiz de Gamboa y Avendaño, nacido hacia 1531 en Durango, heredó los señoríos de su familia. Participó como marino y soldado en varias campañas contra los turcos en el mediterráneo, luego se embarcó al Perú en 1550 y a Chile en 1552 con las tropas de refresco, guerreó contra los mapuches y su valor y conocimiento de la milicia le destacaron en el frente sur y en repoblación de Cañete y Arauco, en 1567 contradiciendo ordenanzas reales y al propio Cabildo de Santiago, el gobernaodor Quiroga le ordenó conquistar la Isla de Chiloé y su pequeño archipiélago, reuniéndo un centener de hombres cruzó la estrecha franja en canoas y dominó fácilmente la isla donde fundó la ciudad de Castro 13 junio 1567 en honor la virrey López García de Castro, por sus logros militares y Quiroga lo convirtió el lugarteinies; fundador de Chillán 25 mayo 1580; Gobernador de Chile febrero 1580 a julio 1583, casado con Isabel de Quiroga, hija del Capitán y dos gobernador Rodrigo de Quiroga,

1.2. Andrés López de Gamboa, Señor de la casa de Bérriz en Durango, Vizcaya; c.c. Ana Navarra de Bérriz, hija de los señores de la casa de Olaso, padres entre otros de:

1.2.1. María Ruiz de Gamboa Bérriz, n. Durango, Vizcaya; c. Durango c. Ochoa Martínez de Ibieta, h. Martín Ochoa de Ibieta (Señor de la casa de su apellido; h. Ochoa Martínez de Ibieta {Señor de la casa de su apellido en Vizcaya} y María de Lebario) y Ana de Bedía. Padres de:

1.2.1.1. Andrés López de Gamboa (1542-). Nació en Durango, Vizcaya, en 1542. Pasó al Perú como paje del virrey Conde de Nieva en 1560 y a Chile, con Villagra, en 1561. En febrero de 1563, al mando de  noventa soldados defendió el castillo de Arauco contra doce mil naturales, acción en la que pereció su tío Lope Ruiz de Gamboa. Conquistador de Chiloé en 1567; Encomendero de Valdivia en 1580 y de Angol en 1589. Fue Teniente del Gobernador Martín Ruiz de Gamboa, su tío, para las ciudades del sur, y testigo en la información de servicios de Pedro de Aranda Valdivia en 1572. Rindió la propia en 1573.Casó con Catalina de Barahona y Buisa, hija legítima de Francisco Pérez de Valenzuela, nacido en Andújar, Andalucía, fundador de linaje chileno y de Beatriz de Buisa Cabeza de Vaca, hija de Gaspar de Villarroel, que vino con Valdivia. Hijos fueron Juan y Andrés López de Gamboa, padres de:

1.2.1.1.1. Andrés López de Gamboa (1587-1650). Nació en Concepción por 1587. Fue Regidor en 1619 y Alcalde de Santiago en 1629. Heredó de su padre encomienda en Santiago y estancia en Pichidegua, Colchagua. También poseyó tierras en Ligueimo.Casó en primeras nupcias con Juana López de Aulestía y Escobar, hija legítima de Santiago de Uriona, alcalde de Santiago en 1605, y de Mariana de Escobar. Casó en segundas nupcias con Mariana de Ovalle y Zapata, hija legítima de Tomás de Ovalle y Pastene y de Isabel Zapata de Mayorga y Arias de la Peña.
Dejó larga descendencia en Chile, principalmente en Santiago, Colchagua, Curicó, Teno, Rauco y Talca. (Libro Familias Fundadoras de Chile 1540-1600)
Las del primitivo solar en Guipúzcoa (Igueldo, Vergara, Oñate, Legorreta, Arbacegui y Cenauri): En campo de oro, tres panelas de azur, bien ordenadas. Dichas armas ostentaron los del lugar de Ullívarri Gamboa (Álava), las mismas ostentaron los de Oñate, de Vergara, de Legorreta, de Igueldo, de Motrico y de Segura (Guipúzcoa), y los de las anteiglesias de Arbácegui y Ceánuri y Duranguesado (Vizcaya), y en la villa de Labastida (Álava). También armas constan en la calle de Lotería, de la villa de Bilbao; en la Torre de Bilbao la Vieja, de la calle de Barrencalle Barrena, de Bilbao; en el Palacio de Echezuria, de la villa de Durango; en el Palacio de Goicolea, de la anteiglesia de Yurreta; en la casa de Maguna, de Bilbao; en la Torre de Burceña, del barrio de Burceña, y en la casa de Zabala, del barrio de Gorostiza, ambas de la anteiglesia de Baracaldo (Vizcaya); en la casa de Zarauz-Gamboa, de la villa de Zarauz, y en el solar de la antigua iglesia de Santa María, de Hita, y en la Catedral de Sigüenza (ambas en Guadalajara).
Otros: En campo de oro, tres panelas de sinople, bien ordenadas.
Otros: En campo de plata, tres panelas de azur, bien ordenadas.
Las armas descritas por el historiador Pedro Lezcano para el solar de Hernani (Guipúzcoa): En campo de oro, tres panelas de gules, bien ordenadas. Estas mismas armas las consigna el cronista Antonio de Barahona para este linaje y sus ramas asentadas entre Lerma y Burgos.
Los de Cervera de Pisuerga (Palencia): En campo de plata, tres panelas de sinople, bien ordenadas.
En la certificación de armas dada en Madrid a 15 de Abril de 1769 por el Cronista y Rey de Armas Joseph de la Rúa, para los apellidos Machín, Gamboa (cuya casa la identifica en el barrio de Gordón, en Trucíos), Llaguno y Pando, figuran así: En campo de oro, tres panelas azules, a manera de corazones, al cual añade Heredia una orla roja con ocho aspas de oro. Pero esto es por lo que respecta a la rama que tiene su solar en Motrico, luego es probado su origen como descendientes de aquella villa guipuzcoana. El citado cronista advierte haber tomado dichos datos de los manuscritos originales de Lope de Vadillo, escrito en tiempos del Emperador Carlos V, en su "Nobiliario y recopilación de las casas antiguas de España y otros Reinos", tomo I, folio 140 vuelto, y tomo II, folio 69, y el Nobiliario del cronista Raphael de Cervera, folio 170, ambos originales custodiados en la Biblioteca Nacional.
Los de Rentería (Guipúzcoa), según Juan Carlos de Guerra: Tres panelas, bien ordenadas y, en su centro, tres flechas cruzadas con las puntas hacia abajo. (se ignoran los esmaltes).
En el Museo San Telmo, de San Sebastián, consta una piedra armera procedente de Tolosa, con la siguiente descripción: Escudo partido: 1º., un árbol arrancado y un jabalí pasante al pie del tronco, acompañado a su siniestra de tres panelas, mal ordenadas, y 2º., un árbol arrancado, acompañado de dos jabalíes empinados al tronco. (se ignoran los esmaltes)
En la casa solar de Lobagas, de la anteiglesia de Derio, de la Merindad de Uribe (Vizcaya): Tres panelas, puestas en faja. (se ignoran los esmaltes)
Los de Navarra: En campo de oro, tres corazones de gules, puestos dos y uno. (se ignoran los esmaltes)
En el Palacio de Llaguno, del barrio de San Pedro, del concejo de Trucíos (Vizcaya): Cuatro estrellas de ocho puntas, puestas dos y dos. (se ignoran los esmaltes)
En el Palacio de Machín, en el camino del barrio de Cueto, del concejo de Trucíos: Una cruz de Santiago que tiene superpuestas sobre sus ángulos interiores cuatro estrellas de ocho puntas. (se ignoran los esmaltes)

La casa de la villa de Bilbao: En campo de oro, una banda de sable, engolada en bocas de dragantes de sinople y acompañada de dos calderas de sable, una a cada lado. Estas mismas armas portó la casa de la Merindad de Uribe.


Otros de la Merindad de Uribe: En campo de oro, una banda de sable.


Los de la Merindad de Arratia, según Jorge de Montemayor: En campo de gules, con dos calderas de oro con sus asas.


Los de Aragón: En campo de sinople, tres calderas de oro, colocadas dos arriba y una abajo, y entre ellas, tres flores de lis de oro.


Otros: En campo de sinople, tres calderas de sable (sic), puestas dos y una, alternando con tres flores de lis de oro, puestas una y dos.


Los que procedieron del matrimonio formado por Juan López de Gamboa, Señor de Olaso, con María Ibáñez de Astigarribia Irarrázabal, su primera mujer: En campo de plata, las tres panelas de azur en triángulo, por Gamboa, y bordura de azur, con ocho veneras de oro, por Irarrázabal.


En el lugar de Agüera, Ayuntamiento de Guriezo y partido judicial de Castro Urdiales (Cantabria): Un árbol arrancado, con un lobo pasante contornado; bordura con ocho sotueres. (se ignoran los esmaltes)


Los radicados en Lucena (Córdoba) y extendidos a Chile, según Vicente de Cadenas: En campo de sinople, un arcabuz de oro, puesto en banda.


Otros: En campo de gules, cinco rosas, al natural, de gules.


Las de Juan de Gamboa, guipuzcoano, según Juan Carlos de Guerra: En campo de gules, tres panelas de plata, dos en el flanco y una debajo del cantón de honor, compuesto de las armas reales de Sicilia, en aspa, o sea, de oro, con cuatro palos de gules; costados de plata, con un águila de sable volante.


Los de las casas de Apatamonasterio, Ochandiano, Urquiza, del valle de Arratia y San Agustín de Echevarría, en Vizcaya: En campo de gules, cinco panelas de plata puestas en sotuer; pero estas armas son más propias y antiguas del linaje Guevara, del que procedió el de Gamboa.


La casa del concejo de Trucíos: Escudo cuartelado: 1º. y 2º., de oro, con cuatro estrellas de azur; 3º., de azur, con tres barras (que suponemos que serán palos) de sable (sic.) arriba y abajo, y una panela de gules a la derecha y una cruz del mismo color a la izquierda, y 4º., de sable, con cuatro panelas de gules (sic.). Así las describe el doctor Labayru; pero en dos cuarteles de ese escudo está el color sobre el color, en contra de las leyes heráldicas. Es obvio que el citado autor ha cometido numerosos errores al describir este blasón.


La línea de que pasó a Chile y que entroncó con la casa de Avendaño, trajo las mismas de esta familia: En campo de azur, una camisa morisca de plata, atravesada por tres flechas de oro.


Juan de Gamboa, Señor de la casa de Artiaga, portó por armas las de Aragón (en campo de oro, cuatro palos de gules) que le concedió el Rey de Aragón en la guerra que tuvo contra los catalanes por los excelentes hechos que realizó en su servicio, de quien era su Contador Mayor, según Francisco Zazo y Rosillo.