viernes, 11 de julio de 2014

El origen de Cristóbal Colón (I)

Es cierto, como tantos han subrayado, que la figura y la vida de Colón están repletas de misterios y enigmas, porque, pese a que acerca de él queda más documentación que sobre cualquier coetáneo de tan humilde origen, no siempre concuerdan los datos y detalles por él aportados en sus múltiples escritos y los aducidos por otros personal y cronológicamente cercanos (su propio hijo Hernando, los historiadores Bernáldez, Mártir de Anglería, Las Casas, Fenández de Oviedo o los primeros testigos de los tempranos pleitos colombinos).
A esa discordancia se han sumado en los tiempos modernos las interpretaciones más peregrinas de algunos historiadores y, sobre todo, las elucubraciones de no pocos aficionados y publicistas de tres al cuarto (de un médico rural jubilado a un hostelero, de un ingeniero industrial reciclado por un segundo a un cazanazis o a un pseudofilólogo), quienes, como consecuencia de "un submundo literario en expansión", al decir de C. Martínez Shaw, alentado por ridículos nacionalismos más o menos periféricos, han difundido las teorías más absurdas y disparatadas, con el único fundamento de la adivinanza o el presentimiento.

Siguen, por tanto, con plena validez las reflexiones de Fernández Armesto, quien, con serio humor, sostenía en 1990 que es tal "la atracción entre Colón y los chiflados" que, si una de las numerosas comisiones formadas para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América [en 1992] ofreciera un premio a la teoría más estúpida sobre Colón, el concurso sería muy reñido.

Discusiones sobre el origen de Colón

La oriundez de Colón, en concreto, constituye uno de los aspectos sobre el que se han arracimado, con la abundancia de la eclosión de flores en primavera, las hipótesis más inverosímiles y hasta risibles, de manera que se ha llegado a conectar con "sectas extrañas [...] y hasta de procedencia ex- trarrestre", como recuerda Arranz Márquez, o se le ha buscado un origen templario y considerado hijo ilegítimo de Giovanni Battista Cibo, futuro papa Inocencio VIII (así, R. Marino en 2006).
Supuesta tumba de Colón en Sevilla
Supuesta tumba de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla.

A la expansión de algunos de estos desatinos ha contribuido no poco en nuestros días un medio como Internet, además del afán de lucro o de notoriedad social que parece guiar a ciertos investigadores al emperrarse en indagaciones condenadas al fracaso, por mucha parafernalia científica de que quieran arrogarse. Así, de vez en cuando, se leen noticias sobre intentos de examinar el ADN de los restos de las dos supuestas tumbas de Colón en Sevilla y en la República Dominicana para compararlo con el de las familias hispanas que portan ese apellido; mas de tales verificaciones, por mucha esperanza que en las mismas se hayan puesto, solo podría deducirse que en un momento concreto un descendiente de Colón marchó a vivir a un determinado lugar, pero no probarían que Colón hubiera nacido allí, salvo que se pudiera seguir el rastro del árbol genealógico del sujeto o de los sujetos correspondientes hasta mediados del siglo XV.

Las razones de su hijo Hernando

Resulta, en parte, incuestionable que el más remoto apoyo a las discrepancias sobre la patria de Colón cabe buscarlo en su hijo don Hernando, quien, en la Historia del almirante (terminada en 1539, aunque, perdido el original verosímilmente castellano, no se publicó hasta 1571 en italiano), adujo contra la verdad que el mismo don Cristóbal no quiso aclararlo a causa de su modestia:
"Cuan apta fue su persona y dotada de todo aquello que para tan grande cosa convenía, tanto más quiso que su patria y origen fuesen menos ciertos y conocidos".

Su hijo Hernando Colón
Su hijo Hernando Colón.
Pero también es indudable que don Hernando sabía la procedencia de su padre, pues, páginas más adelante, la esclareció de modo transparente, aun cuando sus precisiones hayan pasado inadvertidas con harta frecuencia por haberse fijado más los estudiosos en otras reticencias con que el hijo aborda la cuestión.
Mas, dejando por un momento tales detalles, es preciso recordar antes que, sin salir de España, se ha considerado a Colón castellano de Guadalajara, convirtiéndolo en hijo ilegítimo del conde de Treviño, Diego Gómez Manrique, y de Aldonza de Mendoza, hija de Diego Hurtado de Mendoza y, por tanto, hermanastra del primer marqués de Santillana, lo que explicaría el silencio sobre una mancha que todos los contemporáneos acordaron callar (R. Sanz García, M. del Olmo, E. Cuenca), aunque la auténtica mancha es el enorme voluntarismo, el escaso discernimiento histórico y las montañas de oquedades bibliográficas de quienes han planteado ese supuesto origen.

Para algunos, era extremeño, por una grosera confusión de Piacenza con Plasencia; y, para otros (R. García de la Riega, por ejemplo), gallego, mediante la manipulación documental, manipulación que se ha pretendido negar recientemente, al tiempo que se insistía con forzadas referencias lingüísticas y toponímicas en la pretendida identidad gallega (A. Philippot Abeledo), la cual también se ha apoyado indicando que los escritos de Colón solo tienen sentido traducidos al gallego, que era desconfiado como gallego y que tenía una "innata intuición galaica" (J. R. Fontán González).

Las teorías de Cataluña 

También se le ha hecho catalán de distinto pelaje, pues si, para unos, luchó junto a Renato de Anjou frente a Juan II de Aragón (L. de Ulloa y Cisneros), para otros lo hizo a favor del príncipe de Viana (Carrera Valls, Bayerri y Bertomeu, Vallhonrat i Llurba); ibicenco, por creer erróneamente que algunos de los nombres que dio Colón a los lugares descubiertos solo se hallan en Baleares, así como por considerar catalanismos construcciones que se explican desde otras lenguas (N. Verdera, M. Ramón); y mallorquín (J. Suau Alabern, N. Mª de la Salle), en cuyo caso se ha pretendido identificarlo como hijo del príncipe de Viana y de Margarita Colom y, en consecuencia, como sobrino de Fernando el Católico, lo que habría obligado a silenciar su origen (J. Cerdá, G. Verd Martorell).Conectado o no con su presunta filiación

Conectado o no con su presunta filiación hispana, no ha faltado tampoco la defensa de una ascendencia judía, buscada desesperadamente por muchos en las más destacadas figuras de la Castilla cuatrocentista. Así, unos han achacado a Colón un nexo directo, llegando a escribir, sobre la base de una cadena de supuestos y malinterpretaciones, que "se comporta como un marrano, que oficialmente, tanto en público como por escrito, se distingue como un hombre de fe, pero en privado y con sus allegados (cartas a su hijo Diego con bethai) se comporta como un convencido practicante del judaísmo, y se identifica como tal" (O. Villar).
Otros le han adjudicado una procedencia judaica remota, como hizo S. de Madariaga, quien alegó que el descubridor, aun cuando genovés, descendía de judíos españoles, emigrados generaciones antes, de manera que la facilidad con que se movió más tarde por la corte castellana se habría debido a los conversos que rodeaban a los reyes. Mientras que algunos estudiosos han considerado posible ese origen de manera más incidental, a mi ver con nulo fundamento, ya que apenas pueden arañar más apoyatura que actitudes supuestamente crípticas en sus escritos o su comportamiento.

Colón, extranjero 

Desechados el origen hispano y la presunta ascendencia judía, que carecen de la más mínima base, hay que remachar que el propio Colón se consideraba extranjero en Castilla. Así, por ejemplo, en el Diario del primer viaje, al dar cuenta de la gran tempestad que se desató a su vuelta, el 14 de febrero de 1493, comenta, entre otras cosas, que "le dava gran pena dos hijos que tenía en Córdoba al estudio, que los dexaba güérfanos de padre y madre en tierra estraña; y en declaraciones notariales, pleitos o cartas él y sus hermanos se confesaron foráneos. Igualmente, los coetáneos con los que mantuvo trato lo juzgaron extranjero: verbigracia, en un documento del tesorero Francisco González, firmado en Sevilla, el 5 de mayo de 1487.
En dicho documento se le cita como "Cristobal Colomo extrangero"; como "Colomo extranjero" se le nombra también en una cédula de 12 de mayo de 1489, al concedérsele ayuda para su traslado a la corte; Garci Hernández, el médico palense que lo conoció en la Rábida, manifestó años después haber oído comentar a Juan Pérez, el fraile que atendió a Colón en ese monasterio, que era de «desposyción de tyerra e reino ageno a su lengua»; y Juan Martín Pinzón, hijo de Martín Alonso Pinzón, lo calificó en 1535 como «estranjero destos reinos».


Todas estas declaraciones coinciden con el examen de la lengua empleada en sus múltiples escritos, la cual tenía como cimiento el castellano, si bien, como en repetidas ocasiones remachó Las Casas en su Historia de las Indias (cuya primera redacción corresponde a los años 1527-1531,aunque admite interpolaciones posteriores), no lo hablaba bien por «ser natural de otra lengua», pues «en Castilla no había nacido», de modo que «algunas» de sus palabras eran «no de perfecto romance castellano, como no fuese su lengua materna», sino palabras «defectuosas cuanto a nuestro lenguaje castellano, el cual no sabía bien»: esa base castellana, aprendida oralmente, se mezclaba, en efecto, con soluciones gráficas, fonéticas, léxicas y morfosin- tácticas del portugués y de su natal dialecto italo-hablante (es decir, la variante propia de la región de Génova), junto a algunos términos aprendidos de la jerga «levantisca» común a los marineros mediterráneos.

Conjeturas descabelladas

Ahora bien, en la tesitura de precisar la indiscutible procedencia extranjera de Colón, se han sucedido también conjeturas del todo descabelladas que han querido convertirlo en francés, inglés, griego, suizo, corso y hasta americano.

Por supuesto, a partir de su estancia y matrimonio en Portugal, se ha barajado asimismo, al menos desde la segunda década del siglo XX, la ascendencia portuguesa en una cadena de estudios que culminan, por ahora, en un libro de Mascarenhas Barreto, donde, a la zaga de varios de sus predecesores, se le rastrea a Colón una noble progenie, al hacerle hijo bastardo del infante don Fernando, duque de Beja, y de su amante, Isabel Sciana da Câmara; su verdadero nombre sería Salvador Fernandes Zarco y habría trabajado como agente secreto de Juan II de Portugal ante los soberanos españoles.

Años antes, un reconocido investigador español suponía que >en Castilla pudo estimársele durante cierto tiempo como portugués a causa de los años de residencia en el país vecino, además de por su matrimonio y sus portuguesismos; pero no pasa de ser una conjetura más o menos plausible la idea de que se refiere a Colón el espacio en blanco que aparece antes de la anotación «portogues» en una entrega de 30 doblas, realizada por Pedro de Toledo, limosnero de Isabel la Católica, el 18 de octubre de 1487.

En suma, la propuesta portuguesa no puede exhibir otros asideros que los lógicos portuguesismos, tras una permanencia prolongada en aquel país, y la contradicción entre algunas de las referencias cronológicas proporcionadas por Colón y las de varios documentos genoveses, cuya explicación resulta posible por distintas razones. Así las cosas, ese supuesto origen solo puede conectarse con otros muchos devaneos eruditos o de audacia opinadora, como prueban los documentados estudios de algunos investigadores del mismo Portugal que han rechazado inmisericordemente la teoría revitalizada por Mascarenhas (Lancastre e Távora, Pinheiro Marques, Graça Moura), pese a lo cual la defensa de la identidad del Colón postulado por éste no ha perdido vigencia en el publico portugués, pues, aunque desde el terreno de la ficción, ha reaparecido en 2005 en la novela Codex 632 del periodista Tomás de Noronha y en una película de Manoel de Olveira, estrenada a fines de 2007. 

Fuente: Elmundo.es

sábado, 28 de junio de 2014

La historia de Mencia de Calderón - Adelantada del Río de la Plata

El corazón del océano.

Narra la odisea que vivieron ochenta doncellas españolas que fueron enviadas a Asunción por la Corona española para casarse y tener hijos con los conquistadores y frenar así el creciente mestizaje. A lo largo de un viaje de seis años, las mujeres vivirán en constante peligro y tendrán que luchar contra el hambre, el escorbuto, el ataque de piratas, el acecho de los indios, la competencia con los portugueses por dominar esos territorios o los 2.000 kilómetros de selva recorridos a pie hasta llegar a su destino. Una aventura protagonizada por mujeres en la época de la conquista de América. Si bien está basado en un hecho real, tiene por objetivo atrapar audiencia, por lo cual gran parte de guión carece que rigor histórico alrededor, se podría decir que el 80% es ficción y el 20% realidad, de todas formas es una manera amena de conocer que pasó en aquella odisea.



miércoles, 25 de junio de 2014

Fuentes primarias para la historia de famosos y olvidados

Hace poco tomé conocimiento de un sitio interesante que promete:

Presentación del Sitio

El objetivo de este sitio es captar momentos de historias individuales según se han preservado en manuscritos originales. La meta es aumentar el conocimiento de primera mano tanto para descubrir nuevas historias como para profundizar, corregir o corroborar las ya conocidas.
A partir de investigaciones genealógicas hechas de los apellidos Sepúlveda y Juárez Baviano, se ha obtenido información de diversos periodos (el más antiguo es de 1552) y de diversas áreas (España, y partes de sus antiguos virreinatos, reinos y gobernaciones, tales como Charcas, Chile, Tucumán, etc.).
Queremos ser de ayuda tanto a los estudiosos de la historia como a los interesados en genealogía, ofrecemos un comentario breve de los textos examinados, acompañado de listas de los individuos nombrados en las selecciones transcritas. De esta forma, esperamos facilitar la identificación de personas, notando que para los textos más antiguos, por lo general, se regulariza la grafía de nombres y apellidos. Finalmente, se hace un esfuerzo grande en transcribir lo más fielmente posible el manuscrito estudiado. (Las transcripciones son por lo general sólo páginas seleccionadas del original.)

Cualquier ayuda para mejorar o aumentar las transcripciones, se recibirá con mucho gusto. Disfruten su visita a nuestras páginas, y no olviden que, según los manuscritos, «así dixeron».

Dirección web: Así dixeron

lunes, 23 de junio de 2014

El Tucumano y la Infanta

Doña María Pía de Borbón, Infanta de España y Portugal
Con la reciente coronación de Felipe de Borbón como Felipe VI de España, cuyo antepasado Felipe V (1683-1746), tuvo una descendiente  llamada María Pía de Borbón y Madán que se casó con el tucumano Rafael Padilla Ávila, vamos a comentar este curioso parentesco que une a una familia tucumana y borbones

La genealogía de la Infanta

Doña María Pía (1888-1969), era hija de don Pedro de Alcántara de Borbón y Borbón, I Duque del Dúrcal y de doña María de la Caridad de Madán y Uriondo, nieta paterna de don Sebastián de Borbón y doña María Cristina de Borbón, nieta materna de doña Juan Antonio de Madán y Uriondo, gobernador militar en Cuba y de doña Francisco de Uriondo y Saavedra.

El infante don Sebastián de Borbón era hijo de don Pedro Carlos de Carlos de Borbón (nieto de don Carlos III de Borbón Parma, Rey de España, por línea paterna y por la materna de don Pedro III, Rey de Portugal) de doña María Teresa de Braganza y Borbón (hija de don Juan VI de Portugal, nieta paterna de don Pedro III, nieta materna de don Carlos IV de España y bisnieta materna de don Carlos III de España)

Felipe V
Y por supuesto Carlos III de España era hijo de don Felipe V de España y de doña Isabel de Parma
Por la parte materna doña María Pía, tenía antecedentes de Irlandeses emigrados a las Islas Canarias, y de vascos también radicados en las islas Canarias.

En mayo de 1907, sobresaltó las crónicas sociales de la Argentina una noticia sensacional. El tucumano Rafael Padilla se casaba nada menos que con una princesa de sangre real, doña María Pía de Borbón. La historia del asunto y la trayectoria del protagonista merecen contarse.

El novio tenía entonces 22 años. Sus padres eran don Isaías Padilla y doña Mercedes Ávila. Era el segundo de seis hermanos. Don Isaías era dueño, con su hermano José, del ingenio Mercedes, que había instalado su abuelo Manuel Miguel hacia 1840. Desde adolescente, Rafael se hizo popular por su gran simpatía y su destreza para escribir en prosa y en verso. No terminó el bachillerato que inició en el Colegio Nacional y pasó a Buenos Aires.

Allí tenía muchos amigos, y pronto se le presentó la ocasión de un empleo en la diplomacia. No la desaprovecharía. Gestionó y obtuvo la designación de agregado a la legación argentina en Madrid, con el brumoso encargo de estudiar documentos del Archivo de Indias. Una tarea nada exigente, que le permitió disfrutar a fondo las variadas diversiones que ofrecía la capital española bajo el reinado de Alfonso XIII.
Elegante y apuesto –gruesos bigotes, pelo renegrido y ojos vivaces-, pronto se movió como pez en el agua en los círculos de la diplomacia y en las peñas literarias. Frecuentaba las célebres tertulias del Café de Fornos, y compartía mesas con figuras como Ramón del Valle Inclán, Rubén Darío, Jacinto Benavente, José Echegaray, Gregorio Martínez Sierra o José María Linares Rivas. También escribía cuentos, obras de teatro y columnas periodísticas.

Isabel de Parma
Salvador Rueda prologó dos de sus libros: “Incógnita” y “A través de la España literaria”. Su “Carlota Corday”, impreso en París, llevaba prólogo de Francisco de Villaespasa.

Cuando apareció su drama “Leonor”, en lujosa edición con prólogo de José Santos Chocano y grabados, Valle Inclán elogió al autor en una carta que difundió la prensa. El gran escritor afirmaba que Padilla, por su producción, “tiene ya un nombre en América”. Se complacía de que la Argentina supiera “exaltar a sus hombres de mérito y confiarles puestos de representación dentro y fuera del país”.

Padilla, decía, “con su bagaje de arte”, representaba “a un gran pueblo” y “al mismo tiempo que entre nosotros pasea sus galones oficiales, es, en la tertulia literaria y en el círculo artístico, un hombre conocido y estimado”.

Los periódicos se ocupaban con frecuencia de Padilla. Lo mencionaban entre los asistentes a recepciones tanto como comentaban sus libros. Alguna vez cronicaron un duelo: el que mantuvo en Málaga, a pistola y sin consecuencias, con el escritor Enrique López Alarcón. El aristocrático Círculo de Armas de Madrid lo incorporó como socio honorario.
Al parecer, fue en una recepción de la Embajada de Austria donde Padilla conoció, en 1905, a la princesa María Pía de Borbón, que tenía 17 años por entonces. Hija del príncipe Pedro de Borbón y Borbón, primer duque de Durcal y Grande de España, era prima en cuarto grado de Alfonso XIII. Conversaron, bailaron, empezaron a frecuentarse en fiestas y paseos. Padilla desplegaba a toda vela su irresistible encanto tucumano. El flechazo hizo blanco. Dos años después se convertían en marido y mujer. Padilla negó que los Borbón se le opusieran: eran rumores, “sólo campanas al aire, que no se sabe quién las tocó”, declaró a “El Orden”.

“Mamá tenía 17 años cuando papá la conoció. Era preciosa. Vivía en la corte y tenía un montón de festejantes, casi todos primos de ella. Papá la conoció, se enamoraron y se casaron. Fue un escándalo, porque ¿quién era, de dónde era este joven que se casaba con ella?”, recordaría muchos años más tarde su hija Isabel, en un reportaje de 1985 en “La Nación”.

La ceremonia fue el 26 de mayo de 1907. El poeta Chocano dedicó una felicitación fervorosa a Padilla por el casamiento. En una larga carta, declaró que “su triunfo epitalámico es para mí motivo de regocijo americanista. Porque al éxito de los poetas nuestros que llegan aquí a tomar por su mano la rama de laurel, es justo agregar el de este conquistador argentino que toma por la suya la flor de lis borbónica”.
Poco después de la boda Padilla-Borbón, el doctor Eduardo Wilde fue designado ministro argentino en Madrid. Cuenta su biógrafa Maxine Hanon, que mantuvo a Padilla en la legación, “continuando con su misión en el archivo de Indias y de vez en cuando le servía de secretario privado”. En 1909, editó “España actual”, libro elogiado por Benavente y por Vicente Blasco Ibáñez.

Además, era redactor del periódico “La Monarquía” y de la revista “España y la Argentina”. Después del Centenario, informa Hanon, publicó “Sangre argentina”. Era “un libro de desagravio que contenía una serie de artículos de defensa patria, ya publicados en diversos diarios, contra ataques españoles en todos los campos, desde lo político a lo cultural”.

Corría 1911 cuando Padilla dijo adiós a la diplomacia y se embarcó rumbo a la Argentina, sin sospechar que iniciaba su lenta declinación. Ya tenía dos hijos nacidos en Madrid: María Pía, luego esposa de Hugo Wilson, e Isabel, luego esposa de José Manuel Berreta Moreno.

Se radicaron en Tucumán, primero en la calle Las Heras (actual San Martín) 981, y luego en la casa de 25 de Mayo 785 que existe hasta hoy, aunque con el frente modificado. Allí nació su tercero y último hijo, Rafael, que se casó sucesivamente con Regina Coelho de Lisboa Matarazzo y con Elena Fernández Concha.
Don Rafael Padilla Ávila
La condición de monárquico y conservador de Padilla, no le impidió afiliarse a la Unión Cívica Radical. El nuevo partido presentaba mejores oportunidades para iniciar esa carrera pública que ambicionaba, y que resultaría bastante módica. En 1917, perdió por un voto la candidatura a intendente municipal y, en los finales del gobierno de Juan Bautista Bascary, se desempeñó (junio de 1919) como jefe de Policía. En 1924, vio con orgullo que el príncipe Humberto de Saboya, en su visita a Tucumán, distinguía especialmente a doña María Pía en los agasajos que le ofrecieron.
Creó y dirigió la revista “La Raza” y luego “La Victoria”, en 1919. Pero, narraría su hija, con la publicación “se fundió caballerosamente, como debe fundirse todo señor, porque era muy lírico y se metió en política”.

Comenzaba la década de 1930 cuando el matrimonio se separó. Doña María Pía se radicó en Buenos Aires con sus hijos, mientras Rafael quedaba viviendo en Tucumán. Fue en 1930 secretario del interventor municipal Ercolino Lemme, y pocos años después obtuvo una banca de diputado por el departamento Capital. Nunca dejó de escribir. Durante un tiempo, en 1931, firmaba en LA GACETA la columna “Cartas de un salvaje”, y en 1932 estrenó en el teatro Alberdi su obra “Indio perro”, que pintaba las desventuras de un trabajador de ingenio. Los años siguieron pasando. Ya iniciado 1943, la editorial tucumana “La Raza” le imprimió el voluminoso “Andanzas y aventuras de don Sebastián de la Escollera”, abundante en referencias autobiográficas.

Ya por entonces la vida se le había vuelto dura, forzado a mantenerse con ingresos muy ajustados. Se trasladó a vivir a una modesta casa en el campo, en Las Tipas, y presidió un tiempo la Comisión de Higiene y Fomento de Lules.
Su amigo y admirador, don Vicente Nasca lo recordaba en esa época, ataviado con chambergo y poncho. 

Todas las noches presidía una mesa de conversadores en la confitería de Lules. Solía encantar a los contertulios con relatos de los años felices, y anécdotas de los literatos de renombre que había tratado allá en los despreocupados tiempos de la diplomacia.
Museo Larreta

En el austero “living” de Las Tipas, colgaba la gran araña que fue regalo de casamiento del Círculo de Armas de Madrid. Y en los cajones del escritorio, junto a sus manuscritos de cuentos y poemas, guardaba cartas de Benavente, de Linares Rivas, de Martínez Sierra y alguna de Domingo Faustino Sarmiento a su abuelo.

Rafael Padilla falleció en Tucumán el 23 de abril de 1944. LA GACETA, en la nota necrológica, lo pintó como “hombre de inquietudes y de sensibilidad”; un “hábil conversador y viajero de múltiples observaciones, con algo de bohemia en sus actitudes”.

En cuanto a doña María Pía, afincada siempre en Buenos Aires, sobrevivió largamente a su marido. El rey Alfonso XIII la nombró representante de la Corte de España ante las sociedades peninsulares de beneficencia de la Argentina. Presidió también la comisión del Museo Larreta, del cual su hija, la arquitecta Isabel Padilla y Borbón de Berreta Moreno, sería memorable directora.
En 1967, a los 79 años, se casó por segunda vez, con el diplomático Guillermo de Achával, y empezó a escribir un libro de recuerdos, “Sombras que van conmigo”. Falleció el 14 de julio de 1969. Ninguno de sus hijos le dio nietos

Fuentes:
1)      Raul Hill – El tucumano y la Princesa – Grupo de Facebook Genealogía Familiar
3)      Mateos Sáinz de Medrano, Ricardo. Los Desconocidos Infantes de España. Thassalia, 1996
4)   Imagen Museo Larreta wikipedia

viernes, 16 de mayo de 2014

El archiduque Maximiliano no fue fusilado: murió en El Salvador con 104 años y el nombre de Justo Armas

México, 1864. Cuando el pelotón de fusilamiento hizo su última descarga, Maximiliano de Habsburgo empezó una nueva vida.A cambio de no revelar jamás su identidad, Juárez, masón como el archiduque, le perdonó la vida y le dio un salvoconducto paraEl Salvador donde el emperador vivió bajo el nombre de Justo Armas. Así lo asegura el investigador Rolando Deneke que durante quince años ha reunido numerosas pruebas que cambian el rumbo de la historia.


Benito Juárez publicó un edicto poco después de que Maximiliano de Habsburgo fuera fusilado en el Cerro de Las Campanas en Querátero en 1864 junto a los generales Mejías y Miramón. El escueto comunicado decía que «el Archiduque Fernando Maximiliano José de Austria había sido hecho justo por las armas». Poco tiempo después, apareció en El Salvador un hombre culto, elegante y de esmerada educación, que se hacía llamar Justo Armas y que pronto llegó a convertirse en un personaje muy apreciado dentro de la alta sociedad salvadoreña. Este hombre, que guardaba un parecido asombroso con el emperador de México, siempre se mostró reació a contestar cualquier pregunta que se le hiciera sobre su pasado y solía presentarse a sí mismo como el único superviviente de un gran naufragio.
QUINCE AÑOS DE INVESTIGACIONES
Después de quince años de intensas y dilatadas investigaciones en El Salvador, Bélgica, Francia, México y Austria, Rolando Deneke, arquitecto de profesión pero apasionado por la historia, no tiene ninguna duda de que Justo Armas y Maximiliano de Austria eran una misma persona. La primera noticia de esta doble identidad la tuvo cuando era pequeño, pues su abuela Consuelo le contaba a menudo «cosas de Don Justo, a quien había conocido mi bisabuela Abelina. Ella insistía en que Justo Armas había sido el emperador de México y yo no cuestioné nunca esta historia por respeto, aunque no la creía. Pero a medida que crecía me fui interesando cada vez más por la historia y cuando tuve la oportunidad de visitar Austria aproveché el viaje para obtener datos y lo mismo hice en otros países. Ahora ya no me cabe ninguna duda».
Deneke ha encontrado documentación que muestra que Justo Armas ya estaba establecido en San Salvador en 1870. Cuando llegó a este país fue acogido por Gregorio Arbizú, vicepresidente y canciller en el Gobierno del presidente Francisco Dueñas y masón. Desde entonces y hasta su muerte Armas fue asesor de todos los presidentes de El Salvador y se encargó del protocolo de la cancillería y también de dirigir los servicios de los banquetes diplomáticos.
«Llamaba mucho la atención —afirma Deneke—, porque, a pesar de ser un hombre impecablemente vestido y de exquisito trato, no usaba calzado; elegantemente vestido recorría las calles de San Salvador y dirigía el servicio de banquetes completamente descalzo. Nunca le reveló a nadie el motivo de esta excentricidad, aunque se sabe con certeza que se vio amenazado por un grave peligro de muerte y, sin mayor esperanza de ser salvado, le prometió a la Virgen ir descalzo el resto de su vida si conseguía salvarse. Justo Armas hablaba de un naufragio y la esposa de Maximiliano, la emperatriz Carlota, ordenó hacer un grabado para comunicar la muerte de su esposo a las casas reales europeas en el que se le veía hundiéndose en un barco y abrazado a una bandera blanca».
FRATERNIDAD MASÓNICA
Pero, ¿por qué Benito Juárez, el hombre que juró acabar con los invasores extranjeros de su país, decidió perdonarle la vida al archiduque y se prestó a organizar un simulacro de su muerte? «Maximiliano de Habsburgo y Benito Juárez eran masones y siendo hermanos masones, Juárez no lo podía matar —explica Deneke—. La única salida que le quedaba era la de matar al emperador, pero salvar al hombre. El archiduque juró no revelar nunca más su identidad, fingieron su fusilamiento y le proporcionaron un salvoconducto para venir a El Salvador en donde vivió más de 60 años, pues falleció a la edad de 104».
Para Déneke son muchos los datos que apoyan esta historia que más parece un relato de ficción y que, de hecho, ya ha sido excelentemente novelada por el diplomático español Santiago Miralles en «La Tierra Ligera» (Ediciones de La Discreta). Una teoría que además de ser «ben trovata» parece «vera» si nos atenemos a los hechos tal y como los cuenta Deneke: «Después del fusilamiento, todas las potencias europeas presionaron a México para que devolviera el cadáver de Maximiliano y México respondía que por motivos de fuerza mayor les era imposible acceder a sus peticiones. Tengo copias de las fotografías de tres posibles cadáveres del emperador que no se parecen entre sí y que tampoco se parecen a Maximiliano. Cuando el supuesto cadáver llegó a Austria, siete meses después de su ejecución, su madre, la archiduquesa Sofía, exclamó que ése no era su hijo».
Además, en mayo de 1864 —un mes antes de ser fusilado en Querétaro—el austriaco, aduciendo razones de salud, dejó de comparecer en el juicio que se llevaba contra él y ni siquiera acudió a la lectura de la sentencia. Fueron muy pocas las personas que pudieron verle en los últimos días, como si se le quisiera tener expresamente apartado del mundo. El día señalado sólo una veintena de personas acudieron al lugar de la ejecución y fueron mantenidos a gran distancia por un cordón de soldados. Para formar el pelotón de fusilamiento reclutaron a un grupo de campesionos que no habían visto nunca antes al emperador.
PRUEBA DE ADN POSITIVA
Pero hay más datos que refuerzan la tesis de Deneker. «Existía un extraordinario parecido entre las facciones de Maximiliano, Justo Armas y Francisco José de Austria. Un estudio antropológico de comparación craneo-facial hecho por una antropóloga costarricense dio resultados positivos. Contando con la autorización de la familia adoptiva de Don Justo (los Arbizú) y con todos los permisos legales, se tomo una muestra de los restos óseos de Armas con el propósito de llevar a cabo la prueba más contundente para la identificación, el ADN. Recientemente, cuando encontraron los restos del último zar de Rusia, el Príncipe Felipe de Edimburgo sirvió como donante para el examen de ADN, pues su abuela materna era hermana de la zarina Alejandra. En nuestro último viaje a Austria conseguimos una muestra de sangre de una pariente de Maximiliano por la línea materna directa para poder llevar a cabo la prueba que dio positiva. Como positivo fue también el estudio grafológico que se realizó en Florida comparando la letra de Armas con la del archiduque».
Otro dato que refuerza esta teoría es que Justo Armas conservaba en su casa objetos —vajilla, cristalería, cubertería, una cajita de oro de rapé...— que habían pertenecido a Maximiliano de Habsburgo y que una mano invisible le enviaba desde México. «En uno de mis viajes a México —comenta Deneke— pude comprar algunas piezas de la cubertería de Maximiliano que he podido comparar con cucharas y tenedores de la cubertería de Don Justo. Son idénticas. Además, en París llevé todas estas piezas a la casa Christofle, que había hecho los cubiertos del archiduque, y me aseguraron que eran de la misma cubertería e intentaron comprármelas para su museo».
Pero las coincidencias no terminan aquí. En plena I Guerra Mundial, Don Justo Armas recibió la visita de dos emisarios austriacos a los que no quiso recibir en su casa. Por mediación del alemán Alexander Porth, que era propietario del «Nuevo Mundo», el mejor hotel de San Salvador, Don Justo acudió a la cita después de dos negativas. «La hija de Porth, Doña Fe, que murió hace diez años y sabía hablar bien el alemán, me contó cómo fue este encuentro. Estaba interesada por el comportamiento de Don Justo, ya que recibía de él clases de etiqueta y no comprendía por qué se mostraba tan reacio a recibir a estos señores y por qué cuando asistió a la cita, ésta tuvo lugar en la habitación de los austriacos y no en uno de los salones. Al encontrarse casualmente por allí pudo oir la conversación en la que se le pedía a Don Justo que volviera a Austria porque Francisco José estaba muy enfermo y debía subir al trono. Según contaba Doña Fe, Armas se negó rotundamente y dijo que en su día se le había obligado a renunciar al trono a él y a sus herederos, pues su hermano le hizo firmar esta renuncia antes de ir a México, aunque cuando le condenaron a muerte la revocó. Dijo que era un hombre anciano, que quería que le dejaran en paz y abandonó la habitación dando un portazo».
También resulta significativo que no se rompieran los sellos del archivo personal de Maximiliano, que él mismo mandó desde México antes de su caída,  hasta mil novecientos treinta y muchos. Y Justo Armas falleció en 1936. «Parece increíble pensar —concluye Deneke— que el emperador Maximiliano de México viviera en El Salvador por más de sesenta años descalzo y sin poder revelar su verdadera identidad. Pero ya no tengo ninguna duda y creo que el hecho cambia el rumbo de la historia y crea las bases para trazar nuevos lazos de amistad entre El Salvador, México y Austria».

Fuente: abc.es

martes, 13 de mayo de 2014

Expertos creen haber hallado la 'Santa María' de Cristóbal Colón al norte de Haití

Expertos de EEUU creen haber hallado la 'Santa María' de Cristóbal Colón en las profundidades del Caribe cerca de Haití, en lo que podría ser uno de los descubrimientos submarinos más importantes, revela el periódico "The Independent". La nao, que transportó a Colón al nuevo continente, fue una de las tres embarcaciones que cruzaron el Atlántico en 1492 junto a dos carabelas, la 'Pinta' y la 'Niña'. Según el diario, un equipo encabezado por el arqueólogo submarino Barry Clifford cree que los restos de la nao están en el fondo del mar al norte de las costas de Haití, tras analizar fotografías tomadas durante una investigación previa hace más de diez años, junto con otras de una reciente misión de reconocimiento. "Las pruebas geográficas, de topografía submarina y arqueológicas sugieren con fuerza que este naufragio corresponde a la famosa embarcación insignia de Colón, la Santa María", dijo Clifford, cuyo equipo realizó este mes una expedición de reconocimiento. Haremos una excavación arqueológica detallada"El Gobierno haitiano ha sido extremadamente útil, y ahora necesitamos seguir trabajando con ellos para hacer una excavación arqueológica detallada", añadió. Hasta el momento, según añade el periódico, el equipo de Clifford ha realizado en el lugar mediciones y ha tomado fotografías. La identificación tentativa de la Santa María ha sido posible a partir de varias investigaciones realizadas por arqueólogos en 2003, que sugerían el lugar probable del naufragio. Con esta nueva información, Clifford ha podido utilizar datos de las notas de Colón para deducir dónde los restos deberían estar, añade la información publicada en la página digital del diario. Una expedición realizada por su equipo hace diez años ya había tomado varias instantáneas de los restos, pero en ese momento no había podido establecer la identidad. La localización coincide con las notas de Colón Pero un nuevo análisis de las fotografías submarinas tomadas en la primera expedición de 2003, junto con datos obtenidos por una exploración de reconocimiento submarina a principios de este mes, le ha permitido a Clifford identificar de manera tentativa que los restos corresponden al Santa María. Las pruebas, añade "The Independent", son importantes, teniendo en cuenta que la localización coincide con las notas de Colón. En los últimos años, el equipo de Clifford ha utilizado magnetómetros y otros instrumentos para tratar de encontrar el Santa María cerca de las costas de Haití. "Hemos informado al Gobierno haitiano sobre nuestro descubrimiento, y esperamos trabajar con ellos y otros colegas haitianos para asegurar que el lugar es protegido y preservado. Será una oportunidad maravillosa trabajar con las autoridades haitianas para preservar la evidencia y los artefactos del barco que cambió el mundo", afirmó Clifford en declaraciones que publica el diario. La Santa María quedó a la deriva durante el viaje de Colón y tuvo que ser abandonada El arqueólogo submarino expresó su confianza en que una vez realizadas las excavaciones y dependiendo del estado de las maderas hundidas, sería posible finalmente levantar los restos de la embarcación, para que después sean expuestos en un museo de Haití. Clifford es uno de los exploradores submarinos más experimentados del mundo puesto que ha realizado estudios de numerosos restos históricos en distintas partes del mundo durante años. "Una excavación será necesaria a fin de encontrar más pruebas y confirmar" que se trata del barco, ha afirmado el profesor Charles Beeker, de la Universidad de Indiana (EEUU), que acompañó a Clifford en la reciente expedición de reconocimiento en aguas de Haití. Varias semanas después de llegar al Caribe en 1492, la Santa María, con Colón a bordo, quedó a la deriva al norte de Haití y la embarcación tuvo que ser abandonada.

Fuente: 20minutos.es
Expertos de EEUU creen haber hallado la 'Santa María' de Cristóbal Colón en las profundidades del Caribe cerca de Haití, en lo que podría ser uno de los descubrimientos submarinos más importantes, revela el periódico "The Independent". La nao, que transportó a Colón al nuevo continente, fue una de las tres embarcaciones que cruzaron el Atlántico en 1492 junto a dos carabelas, la 'Pinta' y la 'Niña'. Según el diario, un equipo encabezado por el arqueólogo submarino Barry Clifford cree que los restos de la nao están en el fondo del mar al norte de las costas de Haití, tras analizar fotografías tomadas durante una investigación previa hace más de diez años, junto con otras de una reciente misión de reconocimiento. "Las pruebas geográficas, de topografía submarina y arqueológicas sugieren con fuerza que este naufragio corresponde a la famosa embarcación insignia de Colón, la Santa María", dijo Clifford, cuyo equipo realizó este mes una expedición de reconocimiento. Haremos una excavación arqueológica detallada"El Gobierno haitiano ha sido extremadamente útil, y ahora necesitamos seguir trabajando con ellos para hacer una excavación arqueológica detallada", añadió. Hasta el momento, según añade el periódico, el equipo de Clifford ha realizado en el lugar mediciones y ha tomado fotografías. La identificación tentativa de la Santa María ha sido posible a partir de varias investigaciones realizadas por arqueólogos en 2003, que sugerían el lugar probable del naufragio. Con esta nueva información, Clifford ha podido utilizar datos de las notas de Colón para deducir dónde los restos deberían estar, añade la información publicada en la página digital del diario. Una expedición realizada por su equipo hace diez años ya había tomado varias instantáneas de los restos, pero en ese momento no había podido establecer la identidad. La localización coincide con las notas de Colón Pero un nuevo análisis de las fotografías submarinas tomadas en la primera expedición de 2003, junto con datos obtenidos por una exploración de reconocimiento submarina a principios de este mes, le ha permitido a Clifford identificar de manera tentativa que los restos corresponden al Santa María. Las pruebas, añade "The Independent", son importantes, teniendo en cuenta que la localización coincide con las notas de Colón. En los últimos años, el equipo de Clifford ha utilizado magnetómetros y otros instrumentos para tratar de encontrar el Santa María cerca de las costas de Haití. "Hemos informado al Gobierno haitiano sobre nuestro descubrimiento, y esperamos trabajar con ellos y otros colegas haitianos para asegurar que el lugar es protegido y preservado. Será una oportunidad maravillosa trabajar con las autoridades haitianas para preservar la evidencia y los artefactos del barco que cambió el mundo", afirmó Clifford en declaraciones que publica el diario. La Santa María quedó a la deriva durante el viaje de Colón y tuvo que ser abandonada El arqueólogo submarino expresó su confianza en que una vez realizadas las excavaciones y dependiendo del estado de las maderas hundidas, sería posible finalmente levantar los restos de la embarcación, para que después sean expuestos en un museo de Haití. Clifford es uno de los exploradores submarinos más experimentados del mundo puesto que ha realizado estudios de numerosos restos históricos en distintas partes del mundo durante años. "Una excavación será necesaria a fin de encontrar más pruebas y confirmar" que se trata del barco, ha afirmado el profesor Charles Beeker, de la Universidad de Indiana (EEUU), que acompañó a Clifford en la reciente expedición de reconocimiento en aguas de Haití. Varias semanas después de llegar al Caribe en 1492, la Santa María, con Colón a bordo, quedó a la deriva al norte de Haití y la embarcación tuvo que ser abandonada.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2137350/0/santa-maria/colon/haiti/#xtor=AD-15&xts=467263

domingo, 11 de mayo de 2014

El conquistador Toribio González de Tapia - Parte II

III) Don Francisco González de Tapia, hijo del consquistador don Toribio González de Tapia y de doña Magdalena Vázquez de Loayza. fue vecino de la ciudad  de San Miguel de Tucumán casado con doña Isabel de Medina, hija del conquistador Gaspar de Medina y de doña Catalina de Castro, hija esta del conquistador Garcí Díaz de Castro, natural de Sevilla, acompañó a Almagro a Chile y a Valdivia a la fundación de Santiago de Chile, y de doña Bárbola Coya, princesa inca del Perú. Al parecer González de Tapia falleció pronto y viuda doña Isabel pasó a residir en Córdoba. Fueron padres de:

1) Don Diego González de Tapia, que sigue en IV

2) Doña Luciana González de Tapia, su filiación no está documentada aún. Se casó con Francisco de Artaza, vecino feudatario de San Miguel de Tucumán en la segunda mitad de s. XVI, quien dictó testamento en esta ciudad el 24-7-1606, encomendero de los pueblos de Singüil y Gastona, hijo del capitán de la conquista Juanes de Artaza y de doña Francisca de Cuéllar. Francisco de Artaza al quedar viudo se casa otra vez con doña Ana García de Valverde, hija del capitán Miguel García de Valverde y doña Ana Serrano. Francisco de Artaza en su testamento declaró que la casa de su morada la recibió de su suegra doña Isabel de Tapia quien le prometió mil pesos de dote al casar con doña Luciana. Padres de doña María de Artaza.

3) Don Pedro González de Tapia: quien vendió tierras en Monteros a Juan García y este en 1615 a Diego de Medina y Castro. Se lo menciona como vecino de la ciudad de Londres. Cuando Gerónimo de Soraire hizo testamento en 1615, dijo que me es deudor de seiscientes pesos en lienzos e reales Pedro de Tapia, vecino de la ciudad de San Juan Bautista de la Paz en Londres. Por otra parte, Francisco de Artaza, casado con doña Luciana González de Tapia en un testamento de 1606. lo menciona como su cuñado. Pero todos estos datos deben ser tomados como indicion por falta de documentación.

IV) Don Diego González de Tapia, nacido hacia 1585, fue sucesor de segunda vida del repartimiento de Tombostiné, que era de su abuelo Toribio. el capitán González de Tapia fue alcalde ordinario de San Miguel de Tucumán (1613 y 1627), teniente de gobernador y aún vivía en 1653. En 1613 adquirió tierras en el lugar llamado Nío (departamento de Burruyacú), por trueque con la comunidad de indios que allí habitaban, antes de ser llevados a estancias de González de Tapia, en Monteros. En la escritura señálase que las tierras tenían dos leguas y media de ancho, y otro tando de largo, sobre el arroyo Mehumo (hoy Nío), y ubicadas en dos caminos, uno que va desde la ciudad pasando por Choromoro a la ciudad de Talavera, y el otro construido por el señor Obispo, que va desde Santiago del Estero y pasa por Nïo y Burruyacú. También se consignan que los indios en él trueque recibirán las tierras que ocupaban en Monteros y 50 ovejas y bueyes para hacer sus ... y que estaban allí.

El gobernador don Luis de Quiñonez y Osorio, confirmó en San Miguel de Tucumán el 8-2-1618, una mercede de tierras que su antecesor Francisco de Barraza y Cárdenas le había concedido el 26-11-1605, atento sois personas beneméritas, hijo y nieto de conquistadores. Esas cuatro leguas cuadradas en el asiento del pueblo de Duluxita, sobre el arroyo Manchisopca (hoy Tapia), junto a la estancia de Tombostiné. González de Tapia pobló Duluxita y levantó una estancia a la que llamó la Concepción, la cual años después era conocida como Tapia, nombre que conserva hasta hoy. Quiñones Osorio le hizo mercede de varios retazos de tierras en los ríos Tapia y Vipos, con lo cual unificaba una gran extensión, en el valle de Choromoros, que podía unirse con la tierras del Nío y Chorrillos.

Por otra parte González de Tapia era dueño de tierras, de una legua cuadrada, entre los ríos del Tejar (o del Pueblo Viejo) y el Mandolo, cerca del pueblo viejo de Isistimé, concedidas en merced por el mismo gobernador Quiñones Osorio, junto a la estancia de su abuelo Toribio. Además había otras tierras contiguas a la mencionada legua cuadrada dadas en merced por el gobernador don Pedro de Mercado y Peñaloza a su tío Pedro González de Tapia. La legua cuadrada la vendió en 1641 a la Compañía de Jesús. También el gobernador Esteban de Urízar y Arespochaga le hizo merced de tierras en Chorrillos, al norte del Nío, en 24-10-1618, ampliando sus posesiones en la zona.

El capitán González de Tapia en 1603 se casó con doña María Ana Palomeque de Ayala o Fajardo Palomeque, hija del capitán Juan de Burgos (1551-1604), hijodalgo español, vecino fundador de Córdoba, cabildante es varios ocasiones y teniente de gobernador; y se su segunda esposa doña Juliana Palomeque de Ayala.

González de Tapia extendió una carta de dote en Córdoba el 10-8-1603, que incluía la estancia de Malaventura, en el valle de Ischilín. Fueron padres de:

1) Don Diego González de Tapia, que sigue en V

2) Doña Bárbola de Medina: homónima de su tía abuela, hermana de doña Isabel de Medina, la otra Bárbola de sabía casado dos veces: la primera con el capitán Juan Velázquez, vecino de Santiago del Estero, y la segunda con el capitán Miguel de Ardiles "el mozo".

3) Don Gregorio de Tapia, vecino de San Miguel de Tucumán, ante el alcalde ordinario don Juan de Medina  y Montalvo, vendió el 3-12-1667, a Juan Juárez de Acevedo su porción hereditaria, incluyendo tierras del pueblo de Duluxita, en el arroyo Manchisopca (hoy río Tapia). Cuando Juárez de Acevedo murió, se dispuso rematar estas tierras (25-2-1870) para costear sus funerales y misas pero no hubo postores.

Tres años después el Alférez Mateo López Romano pidió una provisión real, para que se le de la posesión, porque le cuestionaban sus derechos. Apoderados de don Diego González de Tapia (IV), vecino de Córdoba, hijo de Diego (III)y sobrino el primero de Gregorio González de Tapia que había vendido a Juárez de Acevedo, reclamaban los derechos sobre la estancia de Tapia. Esto era porque Juárez de Acevedo había comprado sólo a don Gregorio y no al otro heredero Don Diego González de Tapia (III). El problema se solucionó cuando López Romano pagó 200 pesos al sucesor cordobés que pretendía derechos.

Las tierras de Tapia fueron destinadas por su nuevo dueño a invernada de mulas, que luego eran vendidas en el Alto Perú. Años después la estancia fue dividiéndose, a cargo de los herederos de López Romano, como los Romano y los Heredia. Estos se endeudaron y al no poder cumplir tuvieron que ceder gran partes de la tierras a la Compañía de Jesús. Con la expulsión de los Jesuitas, fueron mensuradas, divididas en fracciones y tasadas para ir a remate. Con el tiempo los nuevos propietarios también fueron subdividiendo y vendiendo. Ya en el s. XIX, don Javier López Aráoz, adquirió tierras de Tapia, que las fue unificando y sus descendientes las conservan.

4) Don Pedro González de Tapia o Pedro González, al parecer hijo natural de Diego González de Tapia. Fue testigo en 1637 de un incidente promivido por un joven ladrón que huyó. En los autos judiciales el Alcalde ordinario se refiere a la declaración de un indio, que lo califica de falso porque iba por la calle...en compañía de Pedro, hijo de su amo el Capitán Diego González de Tapia, el cual no tenía hijo que tenga tal nombre de Pedro, sino Diego y Gregorio. El indio ratifica sus dichos, pero el alcalde ordinario insiste que los hijos del dicho Capitán González de Tapia, Diego y Gregorio, son hombres que ciñen espada

Evidentemente a Pedro no lo reconocían, pero su existencia es real, por cuanto en 1615, se desempeño como alguacil mayor (los cargos en esa época se compraban). En 1661 tuvo problema judicial. La compañía de Jesús pidió amparo ante el gobernador, por cuanto Pedro González de Tapia, se había metido en las tierras de San Pedro Mártir, propiedad de la congregación. Pero demostró haberlas comprado a Juan Ceballos Morales, justicia mayor de la ciudad. Tras las actuaciones y la mediación según títulos, surgió que Pedro sólo había penetrado en dichas tierras ajenas media legua, por lo cual fue conminado a desocuparlas.

V) Don Diego González de Tapia: dió poder desde Córdoba el 12-12-1628 para vender la parte heredada de la estancia la Concepción. Se casa con Isabel Rodríguez de Ruesgas (carta de dote el 24-7-1640), hija del Capirán Francisco Rodríguez de Ruesgas y de Juliana Robledo. Fueron padres:

1) Don Diego González de Tapia: vecino de Córdoba, quien dió poder para accionar judicialmente en defensa de sus presuntos derechos, sobre la estancia que poseía Mateo López Romano. El incidente se superó cuando este último pagó 200 pesos a don Diego a cambio de reconocer la posesión.

2) Doña Isabel de Tapia o González de Tapia: casada con el Capitán don Pedro Ramírez de Montalvo, radicado en la ciudad de Nuestra Señora de Talavera de Madrid (Esteco), vecino feudatario de allí, donde desempeñó cargos en el Cabildo e hizo testamento el 23-9-1662. El capitán Ramírez de Montalvo era hijo de don Juan Ramírez de Montalvo, poblador y conquistador en el Tucumán, estuvo en la fundación de La Rioja y fue vecino de Córdoba en 1559, y de doña Gabriela de Villarroel. Esta señora a si vez, fue hija del capitán Diego González de Villarroel, natual de Villafranca de la Puente del Arzobispo, uno de los primeros descubridores de los Reinos del Perý y de Chile, fundador de San Miguel de Tucumán (1565), y de doña María Maldonado de Torres. Doña Isabel y don Pedro fueron padres de:

a) Don Pedro Ramírez de Montalvo y Tapia

b) Don Diego Ramírez de Montalvo y Tapia, avecindado en Jujuy, casado don doña María de Zárate y Ovando

c) Don Bartolomé Ramírez de Montalvo y Tapia casado con doña Paula de Frías Sandoval y Pineda Montoya

d) Don Antonio Ramírez de Montalvo y Tapia.

e) Don Francisco Ramírez de Montalvo y Tapia

f) Doña María Ramírez de Montalvo y Tapia casada con don Cristóbal Ortiz de Luyando y del Campo

g) Doña Gabriela Ramírez de Montalvo y Tapia casada con el capitán don Domingo Pérez de la Quintana, encomendero y vecino feudatario de San Salvador de Jujuy.

3) Doña Teresa González de Tapia casada con el Alférez Santos de Escobar y Leguisamo, vecino morador de San Miguel de Tucumán, hijo del capitán Bartolomé Santos de Escobar y de doña Bernardina de Leguisamo y Guevara.

Otros González de Tapia que todavía no se han podido entroncar

* Juana González de Tapia casada con Lázaro Páez Trejo, padres de: Francisca Borja Páez y González de Tapia.

Francisco de Tapia, en la licencia de pasajeros a indias fechada el 24-3-1597: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco de Tapia, carpintero de la fundición de Cartagena por nombramiento de Gaspar López, hijo de Juan González de Tapia y María González, con su mujer Isabel Rodríguez, hija de Juan González y Catalina González, y con sus hijos Antonio, Isabel, Juan y María, todos naturales de Cáceres, a Cartagena.(4)

* Alonso González de Tapia, en 1561 Información de los méritos y servicios de Alonso González de Tapia por sostener la voz y pendón de Su Majestad en el Cuzco contra el tirano Gonzalo Pizarro. Ayudó y socorrió al virrey Blasco Núñez Vela hasta que el capitán Martín de Robles y otros secuaces de Pizarro les prendieron y fueron muy maltratados (5)

Fuentes

1. Boletín 3 del Centro de CEGT - El conquistador Toribio González de Tapia por Ventura Murga
2. Pares - Signatura - PANAMA,236,L.9,F.109V
3. Pares - Signatura - INDIFERENTE,424,L.22,F.496V.
4. Pares - Signatura - CONTRATACION,5254,N.2,R.52
5. Pares - Signatura - PATRONATO,104B,R.12